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jueves, 9 de julio de 2015


El político corrupto, ¿nace o se hace? ¿Por qué? 

Tengo la convicción de que el poder corrompe. Acaba generando malentendidos, falsas percepciones, distancia con respecto al mundo por parte de quien lo ejerce. Durante algún tiempo, asesoré a un alcalde. El alcalde llevaba varias legislaturas en el poder. Y un día me convocó para confesarme que ya no soportaba salir a la calle. No sabía cómo gestionar el simple hecho de acudir a una cafetería y que los vecinos le dirigieran la palabra. El hombre se hacía cada día más de 30 kilómetros para ir a otra ciudad donde fuera desconocido. El poder había instalado una enorme distancia entre él y la gente que lo había votado. Vivía en otra realidad, con sus propios parámetros y sistemas de valores. Es muy fácil sentirse tentado a abarcar más, cuando no hay más horizonte ni cabeza visible en una estructura de poder que la tuya. El poder siempre pide más, es insaciable. El poder convierte a las personas en enfermos. No hay más que tratar a una persona que haya ejercido mucho poder durante un tiempo y ya lo haya perdido. Son como yonquis, viven en estado de ansiedad permanente, a medio camino entre la amargura y el odio por el resto del mundo.

 




Daniel Ruiz García
(fragmento)


* No es Tom Wolfe ni estadounidense, pero el escritor sevillano Daniel Ruiz García sabe mucho de las miserias del poder, del periodismo y de la corrupción institucional que ese mundo tan alejado de la ciudadanía lleva adosado a sus entrañas como una sanguijuela insaciable, y aún más en estos tiempos que corren. Su demoledora nueva novela, Todo está bien, publicada por Tusquets, huele a una Hoguera de las vanidades muy española, fácilmente identificable y cercana.

*NATALIO BLANCO | 8/7/2015 Nota: http://www.esquire.es/actualizacion/5458/las-vanidades-de-la-hoguera-espanola

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