Vistas a la página totales

sábado, 12 de octubre de 2013

12 de Octubre


Texto de Juan Carlos Monedero de su blog: http://www.comiendotierra.es



Españoles que ya no son celebrando genocidios que fueron

Publicado el 12 octubre, 2013 por Juan Carlos Monedero


Los que sentimos hermanos a los que viven en el continente americano, desde México a Tierra de Fuego, y también a todos los que siente su tierra aunque estén en cualquier Norte, no podemos celebrar el 12 de octubre. Porque no se celebra el haber hecho daño, porque no se celebran las conquistas, porque no se celebran las masacres – las buscadas y las provocadas aunque no fuera la intención-. Porque no se puede celebrar el sometimiento de un continente, la esclavitud, la devastación, el robo. Porque no se celebra la vergüenza de haber pretendido descubrir a nadie. Porque no se celebra, si se es decente, cuando los “celebrados” aún andan esperando una disculpa que permita el verdadero encuentro. América Latina se sabe hija de tres continentes. Nosotros, desde esta España irreconocible e irreconocida, no les dejamos sentir propio el decantado europeo que también les pertenece. De aquí salieron los conquistados. Allí estaban los que resistieron.



La hispanidad no existe. De hecho, ni siquiera España ahora mismo existe. La hispanidad, seguramente ya no lo hará nunca y, además, es bueno que sea así. De ser algo el deseado diálogo entre América y las Españas, será en el futuro, lejos del eurocentrismo, lejos del desprecio que animó a los que inventaron y propagaron el concepto, lejos de las nuevas formas de colonialismo económico. La España que celebra con un desfile militar y con reyes, príncipes y princesas el día de la aventura común de vivir juntos es precisamente la España que ya no vale. Una España oxidada, rancia, casposa, biliosa, fea, autoritaria, centralista y desagradable. Llena de parados, de gente expulsada de las aulas, sin sanidad, sin educación, sin respeto. Una España odiosa que esconde la España que podría ser si recuperáramos nuestras decisiones. La España federal, republicana, social que permitiera a las diferentes naciones que aquí han convivido seguir siendo un viaje común en una referencia amable que incorpore y no expulse. Una España que, lejos de segundas transiciones, traiga por fin una primera ruptura. Que permita entender ese pasado terrible compartido y que termine con viejas y nuevas ficciones (donde también están las que levantan los que andan inventando desde diferentes rincones de la peninsula su propia historia queriendo desentenderse de la compartida realidad negra -no la leyenda- de la conquista).

Si los pueblos de España deciden finalmente convivir y seguir juntos nunca escogerán el 12 de octubre como el día de celebración de estar unidos. Esa otra España federal y social tendrá que reconstruir su presente y su pasado, se disculpará por tanto daño hecho a otras personas y grupos (al menos desde la expulsión de judíos y moriscos en 1492) y hará lo posible para resarcir el atraso que ha contribuido a crear en otras partes del mundo.

Entonces cada vez que nos celebremos, los pueblos de América Latina quizá tengan también ganas de celebrar con nosotros por todo lo que compartimos. Esa España federal y republicana, comprometida con la democracia y la justicia social, podrá ser tan atractiva como lo fue en los años treinta. Cuando Neruda se sentía en Madrid o en Barcelona como en casa, Oliverio Girondo compartía tertulia en Pombo con Gómez de la Serna o Lorca cruzaba el continente sin salir de su patio andaluz. Ese horizonte suena tan hermoso que uno no se explica por qué estamos tardando tanto. Mientras tanto, disculpen un año más, hermanos y hermanas de América Latina, por esta absurda y terrible celebración. Acepten como regalo que este año los legionarios no han gritado ¡Viva el Rey! Sé que no es mucho, pero imaginen cómo estamos que nos vale afirmar que algo es algo.

La España de Hoy, que viene de Ayer, y seguirá así Mañana?



Nota del autor del blog:
Lucas con un grupo de compañeros de grado, enviaron esta carta ( publica Diario El País - España) para hacerse escuchar, en un reclamo por lo que consideran discriminación y ... hay que leer para interpretar. No haría falta decir nada, sino postearla como la original, si no fuera que durante estos últimos años, siento una gran pena por la situación social de España. La debacle económica, la desconfiguración de la política y los políticos, que ya no representan a sectores sociales, sino que con distintos emblemas y colores, todos están sujetos a los mandatos del FMI y el Banco Mundial & Co. Un país que tanto ha sufrido, y ha visto morir, exiliarse, sufrir torturas y prisión a tántos líderes populares, gente representativa que de verdad querían "otra España" - no esta de charanga y pandereta;  que haya llegado a esto, no hay duda que tiene sus antecedentes. Causas profundas, como esta. Lo que aprendieron los niños durante la larga caravana tiranezca del franquismo y los monarcas y los que fueron formando para dirigir en estas décadas a esta " España estomagante" ...
Y que será igual o peor en el futuro, si continúa con estos ejemplos en la educación de sus retoños. Porque, aquellos que reciben estas prebendas, y mañana sean líderes, políticos, sociales, religiosos; se comportarán según su "escuela".



La carta indignada de un niño de 1º de la ESO: "La clase de religión es un soborno de la Iglesia"



La religión es un juego de niños. Eso asegura Lucas, un chaval de 12 años que cursa Primero de la ESO en un colegio público de Alcalá de Henares (Madrid) y que está harto.

Por eso, ha enviado una carta al director de El País, que también ha sido remitida a El Huffington Post por sus padres, en la que vuelca toda su indignación. En dos folios escritos a mano, explica que cursa Medidas de Atención Educativa (MAE), la alternativa a religión, y se queja de la discriminación según la materia que se elija.

"Los niños que van a religión hacen excursiones sin nosotros (...) y no sólo eso. Además ven películas, van a ordenadores, a jugar al paintball (guerra de bolas de pintura), piragüismo, al teatro, al cine...". Lucas, que firma la carta junto a otros 12 compañeros, se queja de que, en cambio, las horas de su asignatura las dedican sólo a dibujar y a hacer deberes. Por eso, piden que se "equilibren" las actividades de ambas materias.

Los alumnos no tienen duda de a qué se deben estas diferencias. "Es un soborno de la iglesia para que los niños se apunten a religión y elijan el catolicismo. Lo hacen para que se apunten y que la religión no se extinga del colegio", denuncian en su carta, en la que se preguntan: "¿Qué tiene que ver el paintball con la religión (no creo que disparen avemarías)? ¿Qué tiene que ver con el piragüismo? ¿La película 300 tiene más que ver con la Iglesia o con un acontecimiento histórico?"

Por eso, Lucas acaba su carta pidiendo que "al menos los de MAE tengan alguna excursión".

"LA ESCRIBIÓ EN EL INSTITUTO"

María Rodríguez, la madre de Lucas, explica que su hijo tuvo la idea de escribir la carta al inicio del curso, cuando vio cómo funcionaba la asignatura de religión. Afirma que no es un problema específico de su instituto, dado que en el colegio anterior sucedía lo mismo.

"Como estaba tan enfadado, le dije que escribiera una carta porque en la vida hay que luchar por lo que sientes. La escribió en el instituto junto con un amigo y yo he tardado unos días en enviarla". María recalca que ningún adulto la supervisó y que no está "ni dictada ni condicionada".

"Durante la clase en MAE lo que hacen es leer o dibujar. Hay una profesora con ellos, pero no es una clase con contenido pedagógico alguno", lamenta María. Por eso, Lucas aspira a que su carta represente el primer paso para terminar con la discriminación en su instituto.


carta
carta

miércoles, 9 de octubre de 2013

Mentir o decir la verdad


La gente sincera dice la verdad porque mentir le produce rechazo o vergüenza



Hasta ahora, la visión económica estándar había apuntado a que la gente decide mentir o no según lo que espere recibir a cambio. Un estudio que acaba de publicar la revista Experimental Economics indica que no es siempre así: la gente dice la verdad porque tiene aversión pura a mentir.

Investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y la Universidad de Quebec en Montreal (Canadá) se han basado en un experimento para conocer los motivos por los cuales la gente miente o dice la verdad ante una situación concreta.

“Se trata de un ensayo muy sencillo de metodología económica experimental. El objetivo era investigar por qué la gente es sincera. En teoría económica la visión estándar –predominante hasta hace unas décadas– era que a la gente lo único que le motiva es su propio beneficio material. Es decir, que somos egoístas en ese sentido: siempre diremos la verdad si nos conviene materialmente y mentiremos si no es así”, declara a SINC Raúl López, investigador de la UAM y coautor del trabajo.

Los investigadores señalan que esta predicción parece tener ciertas limitaciones porque se han recogido numerosas evidencias de que las personas dicen la verdad aunque les suponga un coste material. De ahí surgen diferentes hipótesis sobre el porqué.

“Hemos estudiado la relevancia de una de esas explicaciones para ver qué porcentaje la respalda. La hipótesis es que la gente es sincera porque lo ha interiorizado, y lo contrario les hace sentir una emoción negativa como la culpa o la vergüenza, lo que conocemos como aversión pura a la mentira”, explica López.

Las otras motivaciones con las que se cuenta como hipótesis son el altruismo, la conformidad con lo que pensamos que el otro espera que digamos, o el compromiso y el deseo de no defraudar las expectativas de ingresos del otro.

Experimento con colores y dinero

En su ensayo participaron 258 personas que se repartían los papeles de mensajero y receptor. El que hacía de mensajero tenía delante una pantalla de ordenador y veía lo que los expertos denominan una señal aleatoria; en este caso, un círculo verde o azul que aparecía indistintamente. Una vez que el mensajero observaba el color, le tenía que mandar un mensaje al receptor indicando “ha aparecido el círculo azul” o “ha aparecido el círculo verde”, en otras palabras, podía mentir o decir la verdad. El receptor desconocía en todo momento el color, solo recibía el mensaje.

Se daban además unos pagos monetarios dependiendo de lo que se decidiera, mentir o decir la verdad. “El receptor siempre recibía 10 euros, pasara lo que pasara. El mensajero, si mandaba el mensaje verde recibía 15 euros, y si manda azul, 14 euros”.


“Hemos observado que la gente de económicas y de empresariales miente más”

Se planteaba entonces el dilema de mentir o no para ganar más dinero. Para dilucidar la motivación y ver si influía el conformismo –por el que la gente dice la verdad porque piensa que es lo que se espera que diga–, se repitió la prueba, primero con una alta probabilidad de verde, y después de azul.

Dado que mentir sólo aporta beneficios monetarios cuando la señal es azul, el receptor esperaría mentira con mayor probabilidad cuando la probabilidad de azul era alta. Anticipando esto, un mensajero conformista tendería a ser más mentiroso en este último caso.

“Comprobamos que el conformismo no influía en la decisión y que existía un 40% de gente que decía la verdad siempre. Este hecho está a favor de la hipótesis de que esa gente era adversa a la mentira. Es una evidencia aparentemente muy fuerte”, argumenta el coautor de estudio.

Solo los estudios se correlacionan con la honestidad

Ni la tendencia religiosa, ni el género, ni la preferencia política se relacionaban con ser honesto. Según los expertos, que han introducido también estas variables en el estudio, donde sí existe una correlación clara es entre el comportamiento, la honestidad y el tipo de estudios. “Hemos observado que la gente de económicas y de empresariales miente más”, apunta López.

Los autores analizaron además las expectativas de la gente que dice siempre la verdad y de los mentirosos. “También lo hicimos incentivándoles con dinero. Vimos que la gente honesta cree que los demás son honestos. Mientras que los que son deshonestos creen que los demás también van a mentir”, concluye.


Referencia bibliográfica:

Raúl López-Pérez y Eli Spiegelman. “Why do People Tell the Truth? Experimental Evidence for Pure Lie aversion*” Experimental Economics 16, (3): 233-247 septiembre de 2013.

Fuente: Agencia SINC  - www.agenciasinc.es
Fotografía Danieladrián