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sábado, 12 de julio de 2014

Bombardeo a Gaza cada 4 minutos...previo aviso telefónico, claro

Imagínese en Gaza: Israel bombardea Gaza cada 4 minutos


ANTES AVISAN POR TELEFONO: Sepa cómo funciona. El ejército sionista señala que antes de lanzar misiles a casa de familia avisa para que los civiles abandonen el lugar. Conozca el método utilizado y cómo funciona. Foto: niños israelíes dedican los misiles a su pares palestinos.


De acuerdo con Avichay Adraee, portavoz del ejército israelí, desde el inicio de la ofensiva contra Gaza, la aviación israelí ha golpeado más de 1100 objetivos en el enclave costero palestino, lo que representa un promedio de un misil cada cuatro minutos y medio.

Los aviones de combate israelíes han arrojado cerca de 2000 toneladas de misiles sobre Gaza. Sólo durante las últimas 24 horas, se realizaron 210 ataques contra los residentes del enclave costero, ha detallado la fuente, para después advertir que "aún hay cientos más para realizar".

Por su parte, la agencia catarí de noticias ‘Al-Jazeera’, ha informado que al menos 200 viviendas de los palestinos han quedado completamente destruidas en Gaza.

Asimismo ha añadido que "más de 3000 casas presentan una destrucción parcial por los ataques aéreos del ejército israelí.

Desde el pasado lunes, el régimen de Tel Aviv, ha atacado reiteradas veces la Franja de Gaza, lo que ha dejado al menos 107 palestinos muertos y más de 670 heridos. 

ISRAEL JUEGA AL GATO Y AL RATÓN CON LA DESESPERACIÓN  
Cuando disparan misiles y bombas contra casas de familias enteras que suelen caer como moscas Israel afirma que el ejército avisa antes de lanzar el ataque.
Ese aviso suele ser una llamada telefónica a la casa que tienen previsto lanzarle un misil; lo que sucede es que en muchas casas no hay teléfono.  Y cuando hay teléfono y reciben la llamada (generalmente) junto con el sonido de la llamada telefónica están apretando el botón disparador del Helicóptero o el avión caza. Es decir, ingresa la llamada junto con un misil….
Los Palestinos dicen que la llamada es para que quede el registro de que avisan antes de bombardear, pero en realidad no dan tiempo a salir de la casa.  
Esta nueva ola de crímenes del régimen de Israel contra el pueblo palestino ha provocado la indignación de la comunidad internacional.

En este contexto, miles de civiles en Yemen, Kuwait y Turquía salieron en la noche del jueves a las calles para condenar la oleada de atrocidades del régimen israelí contra el pueblo palestino.

 http://insurgente.org/

Mas sobre Thomas Piketty, el capital y el trabajo





No puede entenderse el mundo del capital 

Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University


El libro de Thomas Piketty Capital In the Twenty-First Century ha creado un gran revuelo, pues ha documentado lo que, por cierto, otros economistas (pertenecientes a asociaciones de economistas heterodoxos) habían indicado en sus escritos: la enorme concentración de la propiedad del capital que ha ido ocurriendo en gran parte de los países capitalistas desarrollados. La bien merecida fama del libro es porque detalla cómo ha ido ocurriendo, aun cuando, sorprendentemente, no analiza con detalle las causas políticas de esta enorme concentración, como ha sido el desarrollo de las políticas públicas neoliberales iniciadas por el Presidente Reagan en EEUU y por la Sra. Thatcher en el Reino Unido, y ampliamente implementadas a los dos lados del Atlántico Norte, donde esa concentración del capital ha adquirido niveles sin precedentes.

Es lógico que la mayoría de críticas al libro hayan procedido de medios como el Wall Street Journal (que lo ha definido como un panfleto comunista), portavoces del capital financiero. Y en España, los mayores críticos han sido los economistas conocidos por sus sensibilidades liberales y ultraliberales, de los cuales hay una gran densidad en los medios de información y persuasión.

Hay que señalar, sin embargo, que ha habido también críticas desde posturas de izquierdas, que acentúan que Piketty se ha centrado en el mundo del capital sin relacionarlo con la evolución del mundo del trabajo, viendo la acumulación y concentración del capital como un proceso autónomo, sin conectarlo con el deterioro de las condiciones (incluyendo las salariales) del mundo del trabajo. Este deterioro ha sido muy marcado, también desde los años ochenta. Así, Jack Rasmus, en su informe sobre la situación del mercado de trabajo en EEUU publicado a raíz del 1º de mayo (ZCommunications, 01.05.14) señala que el declive salarial durante las recesiones ha sido mayor y que el crecimiento de los mismos salarios fue menor durante el periodo 1980-2009 que durante el periodo anterior 1950-1980, contrastando con el comportamiento de las rentas del capital, que crecieron espectacularmente durante todo el periodo. De ahí que las rentas del trabajo (como porcentaje de la renta nacional) descendieran en EEUU, pasando de ser el 55,6% en 1983 a un 52% en el año 2007, cuando se inició la crisis, cayendo en picado a partir de la recesión, alcanzando solo el 49,1%. Las rentas del capital subieron de manera que al final del periodo bajo estudio ya habían sobrepasado a las rentas del trabajo (lo mismo ha ocurrido, por cierto, en España).

En realidad, la crisis significó un descenso espectacular de las rentas del trabajo. Y, con ello, de la renta familiar promedio, que perdió un 10% de su capacidad adquisitiva. Ha habido una elevada destrucción de los puestos de trabajo bien pagados (14 dólares por hora), siendo sustituidos –los mismos puestos de trabajo- por otros con salarios de casi la mitad, 7,64 dólares.

Y la pregunta que Piketty debería haberse hecho y no se hizo es: ¿existe una relación entre la enorme concentración del capital y de sus rentas en los últimos treinta años -acentuada durante estos años de recesión- y el gran descenso de las rentas del trabajo? Y la evidencia muestra claramente que sí existe. En realidad, el primer fenómeno no se explica sin el segundo. Como indiqué en un artículo anterior (“La explotación social como principal causa del crecimiento de las desigualdades”,Público, 01.05.14), el crecimiento de la productividad explica que se haya continuado creando riqueza. Pero el enorme poder del capital –sobre las instituciones políticas- explica que la mayoría de la riqueza haya ido a los primeros –a los propietarios y gestores del capital- y no a los segundos –a los trabajadores.

Las políticas públicas derivadas de este hecho deberían ir mucho más allá de lo que propone Piketty, el cual se centra en un gravamen muy notable de las rentas del capital a nivel mundial. Esta medida, que muchos han considerado como necesaria pero un tanto utópica, debería ir acompañada de medidas encaminadas a incrementar las rentas del trabajo, con un aumento considerable de los salarios y del gasto público social orientado a las clases populares, medidas olvidadas, cuando no reprimidas, en los centros de decisión gubernamental, tanto en España como en la Unión Europea.


http://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2014/07/11/no-puede-entenderse-el-mundo-del-capital-sin-entender-el-mundo-del-trabajo/

viernes, 11 de julio de 2014

Netanyahu es un hijo de puta

Netanyahu advierte: "Ninguna presión internacional nos impedirá golpear a los terroristas"

El conflicto en Oriente Medio
El primer ministro israelí reforzó la postura de que su país no tiene intenciones de frenar la ofensiva en Gaza, que ya dejó más de 100 muertos. Hoy ya se había confirmado el despliegue de tropas en la frontera, lo que afianza la posibilidad de un ataque terrestre. Mientras, sigue el lanzamiento de cohetes desde Gaza.




Netanyahu es un hijo de puta.

Benjamín Netanyahu, el primer ministro israelí.

Es un hijo de puta porque cree que todos los árabes son terroristas.

Cree y actúa en consecuencia, que todos los palestinos, incluso los niños,

son terroristas.

Es un hijo de puta, por ser responsable de la matanza y bombardeo de civiles de Gaza.

Cuando dice así : No nos impedirán golpear a los terroristas... y manda a matar a gente indiscriminadamente; porque no se trata de un mano a mano con militares, con guerrilleros, con gente armada... a él le encanta matar niños y luego ver las fotografías de los periódicos diciendo : bien hecho, por terroristas...

Vean:

 


ESTO SOLO LO PUEDE HACER UN HIJO DE PUTA. EL RESPONSABLE DE ESTO ES UN REVERENDO HIJO DE PUTA.
Y... LOS QUE OBEDECEN ESAS ÓRDENES, LOS QUE LO ACOMPAÑAN...?
Y LOS QUE SE SIENTA EN UNA LOMA EN ISRAEL CON SILLAS DE PLAYA, EN LA NOCHE PARA VER EL ESPECTÁCULO ?


En Sderot, sur de Israel, llevan sillas a una colina a ver Gaza. Al oír explosiones, aplauden,

jueves, 10 de julio de 2014

La chica 100% perfecta para mí

The Most Beautiful Girl In The World by Charlie Rich on Grooveshark

La chica ciento por ciento perfecta para mí







 Por Haruki Murakami

Una gloriosa mañana de abril del año 1981, caminando por el distrito Harajuku de Tokio, me cruzo con la chica ciento por ciento perfecta para mí. No es especialmente linda, nada en ella llama la atención, su pelo conserva todavía la marca de la almohada. Tampoco es joven (ha de andar por los treinta, o sea que ni siquiera califica del todo como chica, si hablamos con propiedad). Pero aun así, ya a cincuenta metros de distancia, sé que es la chica ciento por ciento perfecta para mí.
Cada uno tiene su tipo favorito de chica: las de tobillos finos, las de ojos grandes, las de manos hermosas. Yo también tengo mis preferencias: a veces me quedo mirando @do a una chica sólo por la forma de su nariz. Pero nadie puede garantizarnos que la chica ciento por ciento perfecta para nosotros responda a nuestros gustos. A pesar de mi confesa debilidad por cierta clase de nariz, no puedo recordar la forma que tenía la de ella. Lo único que recuerdo es que nada llamaba la atención. Sé que es extraño. Me imagino contándoselo a un amigo: “Ayer me crucé por la calle a la chica ciento por ciento perfecta para mí”. “¿Sí? ¿Era muy hermosa?” “No especialmente.” “¿Pero era tu tipo?” “No sé, no puedo recordar ni el color de sus ojos ni el tamaño de sus tetas.” “Qué cosa más rara”, diría mi amigo, ya aburrido. “¿Y qué hiciste? ¿Le hablaste? ¿La seguiste?” “No, sólo me la crucé por la calle.”
Ella viene caminando en dirección al oeste; yo voy hacia el este. Es una mañana gloriosa. Que se volvería doblemente gloriosa si me atreviera a hablarle cuando nos crucemos. Sólo unos minutos para explicarle las complejidades del destino que condujeron nuestros pasos hasta esta calle de Harajuku en esta gloriosa mañana de abril. Sería un monólogo hecho de detalles perfectamente encastrados entre sí, como esos relojes construidos en los tiempos en que la paz reinaba en el mundo. Después de esa conversación en la calle iríamos a almorzar, y después al cine o a un bar a tomar unos tragos, y con un poco de suerte terminaríamos en la cama. Así es como golpea el destino la puerta de nuestro corazón. Pero la distancia entre ella y yo se ha acortado ahora a menos de quince metros. ¿Cómo hacer para abordarla? ¿Qué decir?
“Buen día, preciosa. ¿Puedo robarte unos minutos de tu valiosísimo tiempo?” Ridículo; me consideraría un vendedor de seguros. “¿Podrías decirme dónde hay un lavadero cerca?” Igual de ridículo: no llevo ninguna bolsa de ropa sucia. Quizá lo mejor sería decirle la verdad: “¿Sabes que eres la chica ciento por ciento perfecta para mí?”. No, no me creería. Incluso si me creyera, no le interesaría hablar conmigo: “Lo lamento”, me diría, “puede que yo sea la chica ciento por ciento perfecta para ti, pero tú no eres el chico ciento por ciento perfecto para mí.” Y si ocurriera eso, me derrumbaría, nunca me recobraría del impacto. Ya tengo treinta y dos años, y ésa es la clase de cosas que vienen con la edad.
Cuando por fin nos cruzamos es justo delante de un puesto de flores. Una levísima masa de aire cálido toca mi piel. El asfalto está húmedo, el aroma de las flores también. Ella tiene puesto un suéter blanco y lleva en la mano derecha un sobre igual de inmaculado. Está yendo al correo a despachar esa carta. Que estuvo toda la noche escribiendo, a juzgar por el cansancio de su mirada y el estado de su peinado. Quizás ese sobre contiene todos sus secretos. Unos pasos después de cruzarme con ella me doy vuelta a mirarla, pero ya se ha esfumado entre la multitud. Y, como siempre sucede, recién ahora se me ocurre qué tendría que haberle dicho, aunque sea demasiado largo, y demasiado complicado de decir en la calle, a una desconocida. El monólogo habría empezado con “Había una vez” y terminado con “Qué historia triste, ¿no?”, porque así empiezan y terminan todas las historias.
Había una vez un chico y una chica. El chico tenía dieciocho años y la chica dieciséis. El no era especialmente atractivo y ella no era especialmente linda. Eran un chico y una chica como cualquier otro. Pero los dos creían con todo su corazón que en algún lugar del mundo había alguien ciento por ciento perfecto para ellos. Sí, los dos creían en milagros. Y el milagro ocurrió. Un día los dos se cruzaron por la calle. “Alucinante”, dijo él. “Te estuve buscando toda mi vida. Aunque no me creas, eres la chica ciento por ciento perfecta para mí.” “Y tú eres el chico ciento por ciento perfecto para mí”, dijo ella. “Eres tal como te imaginaba. Es como un sueño.” Se sentaron en el banco de una plaza, tomados de las manos, y se contaron la historia de sus vidas. Hablaron durante horas. Ya no habría soledad para ellos: habían encontrado a la persona ciento por ciento perfecta para el otro. Un milagro, un milagro cósmico. Sin embargo, mientras conversaban, un ínfimo matiz de duda fue asomando en sus corazones: ¿podía ser que los sueños se hicieran realidad tan fácilmente? En un silencio de la conversación, el chico le dijo a la chica: “Probémonos. Por una única vez. Si realmente somos ciento por ciento perfectos para el otro, volveremos a encontrarnos. Y cuando eso ocurra sabremos que somos el uno para el otro, y nos casaremos, ese mismo día. ¿Qué dices?”. Ella asintió: “Es lo que debemos hacer”. Así que se levantaron del banco y se alejaron por el parque, uno hacia el este y la otra hacia el oeste.
Pero el trato que habían convenido era por completo innecesario. De hecho, jamás debieron comprometerse a tal cosa, porque eran realmente el uno para el otro, y sólo un auténtico milagro había permitido que se encontraran. Pero, claro, cómo iban a saber tal cosa dos mocosos como ellos. Las caprichosas mareas del destino procedieron entonces a sacudirlos sin piedad. Un invierno, tanto él como ella pescaron una terrible gripe que atacó la ciudad. Luego de tenerlos más de una semana entre la vida y la muerte, el virus remitió, pero les borró la memoria. Cuando despertaron, ambos carecían de todo recuerdo de su vida previa a la enfermedad. Como eran dos jóvenes voluntariosos y decididos, lograron a través de esfuerzos incansables ir adquiriendo los recursos básicos para interactuar nuevamente en sociedad. Pudieron convertirse en buenos ciudadanos, que se orientaban perfectamente cuando tenían que hacer combinación de líneas en el metro o llamadas telefónicas de cobro revertido. Incluso fueron capaces de enamorarse de nuevo, llegando a veces a estar con la persona setenta y cinco por ciento, hasta ochenta por ciento perfecta para ellos. El tiempo pasó con asombrosa rapidez. Pronto él tuvo treinta y dos años y ella treinta. Y una mañana maravillosa de abril del año 1981, él andaba buscando un bar donde tomarse una taza de café y ella iba al correo a despachar una carta. Ella iba en dirección oeste y él en dirección este por la misma callecita de Harajuku. Cuando se vieron, un leve chispazo iluminó durante el más breve de los instantes los pasillos vacíos de sus memorias. Cada uno sintió un temblor en el pecho y supo:
Es la chica ciento por ciento perfecta para mí.
Es el chico ciento por ciento perfecto para mí.
Pero aquel destello de sus memorias fue demasiado leve y ni el uno ni el otro tuvo la claridad de pensamiento que había tenido catorce años antes. Se cruzaron sin decirse una palabra, frente a un puesto de flores, y cada uno siguió su rumbo, hasta perderse en la multitud, para siempre.
Qué historia triste, ¿no?
Sí, eso es exactamente lo que debería haberle dicho.
Traducción: Juan Forn. Página 12 Contratapa

La pelota no se mancha ...?

Israel ataca en Gaza un bar en el que veían Argentina - Holanda y mueren 9 palestinos




Un proyectil israelí alcanzó el lugar en el que un grupo de miraba el partido de la semifinal del Mundial. Fue en la ciudad de Jan Yunis.




Un grupo de palestinos traslada el cuerpo del niño de tres años Mohammed Mnassrah, fallecido junto a su familia en los bombardeos israelíes, durante su funeral en el campo de refugiados de Al Maghazi en la Franja de Gaza, hoy, jueves 10 de julio de 2014. (EFE) - See more at: http://hd.clarin.com/tagged/Gaza#sthash.C693Dl6Y.dpuf