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miércoles, 5 de febrero de 2014

Bernardo Kliksberg

Desmontando coartadas


 Por Bernardo Kliksberg *
Las 85 personas más ricas del mundo tienen hoy más que los 3600 millones de menores ingresos. El uno por ciento más rico tiene ya casi la mitad del producto bruto mundial. Esto contradice la ética más elemental. Cómo justificar lo injustificable. Han crecido las coartadas inverosímiles para legitimarlo. También, con la desigualdad, el peso del uno por ciento sobre las decisiones del Estado. Sin embargo, hay salida.

Actos fallidos y coartadas

El intento de esconder las desigualdades y las prácticas que las generan, a través de coartadas sin sostén, puede llevar a actos fallidos y declaraciones fuera de realidad. Son cada vez más frecuentes.
El más alto ejecutivo de un laboratorio multinacional líder discutía hace pocos días con autoridades de la India sobre la duración de la patente de un nuevo medicamento promisorio para algunos tipos de cánceres. La India tiene una firme política en proteger a la industria nacional de genéricos, una de las más pujantes internacionalmente, y para ello limita los plazos de las patentes y rechaza imposiciones de los laboratorios que tienden a desalentar o atrasar la producción de genéricos. Los precios de los genéricos son mucho más económicos que los impuestos por los laboratorios. La organización Premio Nobel Médicos sin Fronteras escribe: “Las patentes de medicamentos protegen a las ganancias de las empresas, no a los pacientes. La industria promueve muchos mitos para justificar sus altísimos precios”.
En medio de la discusión el alto ejecutivo expresó: “No creamos ese medicamento para los hindúes, sino para los occidentales que pueden pagarlo”.
Hubo una protesta frente a la casa de un alto ejecutivo de empresas tecnológicas de punta en San Francisco. Varias han hecho ganancias record y reciben múltiples críticas por bajos salarios, elusión fiscal, prácticas monopólicas. El ejecutivo envió una carta a un difundido medio afirmando que “la sombra del Tercer Reich se cernía sobre el área, estaba preocupado por una nueva noche de cristal, donde multitudes nazis iban a robar y matar”.
Cuando Obama criticó la especulación, que fue central en la caída de la economía americana en 2008/2009, y anunció regulaciones, uno de los dueños de uno de los mayores fondos financieros dijo que “era una guerra del presidente contra los empresarios similar a la invasión de Polonia por Hitler”.
The New York Times denuncia editorialmente (24/1/14) que “es un shock aprender del último informe del médico jefe de EE. UU. que por los cambios en los diseños y la composición de los cigarrillos, los fumadores tienen actualmente un riesgo más alto de contraer cáncer de pulmón y obstrucciones pulmonares crónicas que el que tenían hace 50 años, aunque fumen menos cigarrillos”. También “saber que algunos de los cigarrillos son más adictivos que los de antes, porque los fabricantes los han diseñado para llevar más nicotina a los pulmones para inducir y sostener la adicción”. Ante nuevas regulaciones, la interpretación de la CEO de Imperial Tobacco fue que esto “no era acerca de la salud, sino antiempresas... No es más una cuestión de la industria del tabaco, sino acerca del rol del gobierno”.
En América latina el uno por ciento repite que sus ganancias las consiguió en base a méritos personales. En cambio, los pobres lo son porque “no quieren trabajar”, “no les interesa el estudio”, “no tienen iniciativa”.
No funciona así. Algunas de las mayores fortunas se han construido en base a prácticas que significan generar pobreza, como entre otras la especulación, el acaparamiento, las acciones monopólicas, los bajos salarios. Además, las posibilidades de pertenecer a los más ricos son totalmente diferentes según donde se nació. De acuerdo con un estudio (Corak, 2012) realizado en Perú, que tiene un Gini elevado de 48,3, dos tercios de lo que gana una persona se relaciona con lo que sus padres ganaron en el pasado. En otros países latinoamericanos aún es peor.

La cooptación del poder

Oxfam sabe de pobreza. Trabaja desde hace 70 años enfrentándola y está presente en 90 países. La prestigiosa ONG publicó Gobernar para las élites (20/1/14).
Ante la escalada en las desigualdades advierte que “a menos que se adopten soluciones políticas valientes que pongan freno a la influencia de la riqueza en la política, los gobiernos trabajarán en favor de los intereses de los ricos y las desigualdades seguirán aumentando”.
Así lo perciben los ciudadanos. En una encuesta que realizó en varios países, la gran mayoría piensa que “los ricos tienen demasiada influencia en el rumbo del país” y considera que “las leyes están diseñadas para favorecer a los ricos”.
Uno de sus ejemplos es el avance de las políticas de austeridad en Europa a pesar de las protestas masivas de la ciudadanía. El 10 por ciento más rico ha aumentado su participación en el ingreso nacional. En la India los multimillonarios pasaron de tener el 1,8 por ciento del ingreso en 2003 al 26 por ciento en 2008. La mitad de las fortunas se generaron en sectores “rentistas”. Las normativas económicas a favor de las elites fueron esenciales. Por el otro lado, el gasto público en salud es menor al uno por ciento del PIB.
En Africa con nuevos descubrimientos de materias primas claves denuncia: “... En demasiadas ocasiones las industrias extractivas, con la complicidad de funcionarios corruptos, están robando a Africa su riqueza y su potencial para el gasto social”. Uno de los países más pobres del mundo, Níger, tiene como principal exportación el uranio. Las desgravaciones fiscales que concedió a las multinacionales hacen que el uranio sólo aporte del 4 al 6 por ciento del presupuesto público. Mueren 143 niños de cada 1000 antes de cumplir los 5 años. En Zambia, aunque las exportaciones de cobre fueron de 10.000 millones de dólares, el Estado sólo recibió 240. El 69 por ciento de la población está en pobreza extrema.

¿Se puede cambiar?

Para lograr cambios reales los gobiernos deben trabajar para la gente, y es necesario desmontar las coartadas para desacreditarlos. Una favorita en América latina es apodar como “populismo” a todo cambio a favor de las mayorías.
Oxfam tiene un ejemplo de que los cambios son posibles. Dice: “El caso de America latina mantiene viva la esperanza de que la tendencia mundial hacia el incremento de la desigualdad puede revertirse. A pesar de que históricamente ha sido la región más desigual del mundo, es la única que ha conseguido reducir la inequidad en la pasada década”. Menciona entre las políticas virtuosas “el aumento de la recaudación fiscal ‘más rápido del mundo’, el aumento del gasto social, la especial atención al gasto en educación y salud, la elevación del salario mínimo”. En países como Brasil, Argentina, Uruguay, Ecuador y otros falta mucho, pero hay reducción de desigualdad y pobreza. ¿Cuál fue el secreto? Oxfam saca una lección: “La política ciudadana ha sido fundamental en la consecución de estos avances, ya que representa a la mayoría de la población en lugar de estar en manos de una pequeña elite”.
* Presidente de la Red Latinoamericana de Universidades por el Emprendedurismo Social

Oxfam - Scarlett Johansson


Oxfam acepta la renuncia de Scarlett Johansson
Publicado : 30 Enero 2014

Oxfam ha aceptado la decisión de Scarlett Johansson de dejar de ser embajadora internacional de la organización tras ocho años de colaboración. Desde Oxfam, le agradecemos enormemente toda su contribución.

Oxfam respeta la independencia de sus embajadores y embajadoras. Sin embargo, que la sra. Johansson haya aceptado ser la imagen publicitaria de la empresa SodaStream resulta incompatible con su papel como embajadora internacional de Oxfam.

Desde Oxfam creemos que las empresas que, como SodaStream, operan desde asentamientos israelís agravan la pobreza y las violaciones de los derechos de las comunidades palestinas a las que apoyamos a través de nuestro trabajo. Así, Oxfam se opone a cualquier actividad comercial que provenga de estos asentamientos, ilegales conforme al derecho internacional.

La sra. Johansson comenzó su colaboración con Oxfam en el año 2005 y en 2007 se convirtió en embajadora internacional. Desde entonces, nos ha ayudado a dar a conocer las consecuencias de los desastres naturales, así como a captar fondos para contribuir a salvar vidas y combatir la pobreza.



Palabras clave:
Global Ambassadors
Scarlett Johannson

Permalink: http://oxf.am/wd3

2014 Año del Caballo de Madera

                                




Caballo de los sueños   Pablo Neruda




Innecesario, viéndome en los espejos
con un gusto a semanas, a biógrafos, a papeles,
arranco de mi corazón al capitán del infierno,
establezco cláusulas indefinidamente tristes.

Vago de un punto a otro, absorbo ilusiones,
converso con los sastres en sus nidos:
ellos, a menudo, con voz fatal y fría
cantan y hacen huir los maleficios.

Hay un país extenso en el cielo
con las supersticiosas alfombras del arco iris
y con vegetaciones vesperales:
hacia allí me dirijo, no sin cierta fatiga,
pisando una tierra removida de sepulcros un tanto frescos,
yo sueño entre esas plantas de legumbre confusa.

Paso entre documentos disfrutados, entre orígenes,
vestido como un ser original y abatido:
amo la miel gastada del respeto,
el dulce catecismo entre cuyas hojas
duermen violetas envejecidas, desvanecidas,
y las escobas, conmovedoras de auxilios,
en su apariencia hay, sin duda, pesadumbre y certeza.
Yo destruyo la rosa que silba y la ansiedad raptora:
yo rompo extremos queridos: y aún más,
aguardo el tiempo uniforme, sin medidas:
un sabor que tengo en el alma me deprime.

Qué día ha sobrevenido! Qué espesa luz de leche,
compacta, digital, me favorece!
He oído relinchar su rojo caballo
desnudo, sin herraduras y radiante.
Atravieso con él sobre las iglesias,
galopo los cuarteles desiertos de soldados
y un ejército impuro me persigue.
Sus ojos de eucaliptos roban sombra,
su cuerpo de campana galopa y golpea.

Yo necesito un relámpago de fulgor persistente,
un deudo festival que asuma mis herencias.




El Caballo alado 
Sobre una idea de Spinoza -Etica XLIX - Luis Rogelio Nogueras




1. Supongamos que un poeta

escribe sobre un niño
que sueña con un caballo alado.
2. Supongamos que el poeta
no percibe entonces otra cosa
que la existencia del niño y su sueño.
3. Por tanto
el poeta necesariamente considerará 
al niño y su sueño como presentes.
4. Es decir, que
no podrá dudar tampoco de la existencia
del caballo alado
aunque no esté seguro de ella.

capricious horses





A lo largo de la cornisa del abismo, en su mismo borde, 
Azoto a mis caballos, instándoles a avanzar... 
Perdiendo el aliento, me bebo el viento, trago la niebla, 
Siento con un éxtasis maldito que estoy acabado, acabado! 


No corráis tanto, mis caballos, deteneos! 
No escuchéis al látigo certero! 
Pero tengo unos caballos fastidiosos - 
No terminé de vivir, y ahora mi canción se ha cortado a la mitad. 


Dejaré a mis caballos beber, 
terminaré mi verso - 
por un momento, al menos, 
estaré de pie en el borde... 


Cuando ya no esté - el huracán me barrerá, como a una mota de nieve fuera de la palma, 
Y los caballos arrastrarán mi trineo a toda velocidad a través de la nieve esa mañana, 
moderad vuestro paso, mis caballos - 
No terminé de vivir, y ahora mi canción se ha cortado a la mitad. 


Dejaré a mis caballos beber, 
terminaré mi verso - 
por un momento, al menos, 
estaré de pie en el borde... 


Hemos venido a tiempo: no se puede llegar tarde para Dios, - 
¿Por que esos ángeles cantan con tanta rabia? 
¿O es una campanilla que se volvió átona de llorar? 
¡¿O soy yo, llorando por los caballos por tener que llevar mi trineo tan rápido?! 


No corráis tanto, mis caballos, deteneos! 
Os lo ruego, no os destrocéis en este trote loco! 
Pero tengo unos caballos fastidiosos - 
No viví lo suficiente, al menos debo terminar mi canción! 


Dejaré a mis caballos beber, 
terminaré mi verso - 
por un momento, al menos, 

estaré de pie en el borde...

El talento deVladimir Vitsosky y el gran Mikhail Baryshnikov en "White Nights"





Sobre:
Vladímir Semiónovich Vysotski (25 de enero de 1938, Moscú – 25 de julio de 1980, id.) fue un cantante, compositor, poeta y actor ruso de la Unión Soviética, de ascendencia rusa. Su carrera artística tuvo una gran trascendencia y prolongada influencia en la cultura rusa.
Vysotski utilizó a menudo lo grotesco como medio para criticar la vida contemporánea, aunque a veces su poesía está marcada por un lirismo trágico sin precedentes, así como por el psicologismo y la identificación total con los héroes de sus versos (soldados de la Gran Guerra Patria, artistas, gamberros). Este poeta fue la conciencia del país durante los años setenta.
El talento multifacético de Vysotski se describía frecuentemente con el término «bardo» (бард), que adquirió un significado especial en la Unión Soviética.
A Vysotski en cambio nunca le gustó ese término. Él se consideraba principalmente un actor y un escritor, y una vez declaró: «No soy lo que la gente llama bardo o minestrel o lo que sea». Aunque su trabajo fue sistemáticamente ignorado por el establishment cultural soviético, obtuvo una fama importante durante su vida, y hasta el día de hoy ejerce una significativa influencia en muchos de los actores y músicos populares de Rusia, que desean emular su estado icónico.
Las drogas contribuyeron al deterioro de su salud. Vysotski falleció en Moscú a los 42 años de edad, de un ataque cardiaco. Su cuerpo fue expuesto en el Teatro de Taganka. Fue enterrado en el cementerio Vagánkovskoye en Moscú. Para ir a su funeral, miles de moscovitas abandonaron los estadios (en ese momento se celebraban las Olimpiadas de Verano de 1980). Aunque no se publicaron los cálculos oficiales, se estima que un millón de personas asistieron a los funerales de Vysotski,4 casi tantos como los del papa Juan Pablo II quince años después. Las autoridades soviéticas, ante semejante despliegue de masas ante la muerte de un cantante subterráneo, envió tropas a Moscú para prevenir posibles revueltas. Vysotski recibió un reconocimiento póstumo como Artista Meritorio de la Unión Soviética.

domingo, 2 de febrero de 2014

Ante la ofensiva de los oligopolios, 

¡estatizar el comercio exterior!


por: Atilio Boron

ARGENTINA/ La crisis actual demuestra lo ilusoria que fueron aquellas expectativas del kirchnerismo de crear una burguesía nacional, solidaria con los intereses de las mayorías




La Argentina enfrenta una grave crisis cuyas dos principales manifestaciones son la trepada del dólar –que refleja una peculiar anomalía argentina, porque esa moneda se está devaluando en todo el mundo, incluyendo por supuesto América Latina y el Caribe- y la resultante escalada inflacionaria que la insólita revaluación de la divisa estadounidense produce en la economía argentina. La devaluación del peso y el impulso inflacionario son, en realidad, dos caras de una misma moneda. Pero la gran paradoja es que desplome sufrido por el peso no guarda correspondencia con la situación imperante en la economía real. Esta no tiene la solidez y el dinamismo del período 2003-2008, pero está lejos de verse reflejada en los desquiciantes movimientos que se registran en el tipo de cambio.

Veamos: la producción agropecuaria se mantiene en niveles comparativamente muy elevados, aun cuando la “sojización” de la agricultura plantea numerosos problemas (económicos, sociales y ecológicos) que no podemos examinar aquí; algunas ramas del sector industrial (automóviles, motocicletas, electrónicos diversos, etcétera) marcan nuevos records a pesar de las restricciones para la importación de algunos insumos cruciales; la gran minería prosigue su marcha, más allá de lo ocurrido con Pascua Lama producto de un fallo de la justicia chilena; la explotación de hidrocarburos, estimulada por las perspectivas de Vaca Muerta retoma un ritmo ascendente; los bancos y las entidades financieras registran significativas ganancias y según un reciente estudio de la CEPAL las exportaciones argentinas crecen por encima del promedio regional.

Si esto es así, ¿qué es lo que está ocurriendo? Más allá de abrir una discusión seria sobre “el modelo”, misma que no hicieron los economistas de la oposición adscriptos férreamente al neoliberalismo de los años noventa, ni tampoco los del oficialismo, para quienes lo único que había que hacer era “profundizar” un esquema económico cuyos límites, inconsistencias y deformaciones eran evidentes por lo menos desde el 2010 y acerca de los cuáles más de una vez nos referimos en nuestro blog. Pero más allá de esta necesaria discusión, decíamos, se impone actuar con urgencia sobre la coyuntura cortando de un tajo el nudo gordiano que está asfixiando a la economía argentina con la estampida del dólar y la peligrosa escalada inflacionaria. Para ello el estado deberá recuperar, sin más dilaciones, el control del comercio exterior, fuente insustituible de las divisas que necesita el país.

Es absurdo, y a estas alturas demencial, que cinco o seis grandes oligopolios manejen el grueso de la divisas que ingresan por la vía de las exportaciones agropecuarias. En una economía tan dolarizada como la Argentina, en donde los componentes importados afectan a casi todas, por no decir todas, las actividades económicas del país, dejar que la disponibilidad de dólares quede en manos de un puñado de oligopolios es un acto de soberana insensatez. En Chile, sin ir más lejos, los ingresos de su riqueza principal, el cobre, los controla exclusivamente el estado. En nuestro país, en cambio, un 80 por ciento de lo producido por las exportaciones cerealeras lo retienen grandes oligopolios transnacionales, y especialmente Cargill y Bunge, seguidos de cerca por Continental y Dreyfus; a su vez un par de grandes empresas controlan los ingresos que producen las exportaciones de manufacturas de origen agropecuario, principalmente aceite de soja; en la gran minería quienes lo hacen son las transnacionales del sector; y en el área de hidrocarburos (petróleo y gas) las propias empresas, con el agregado ahora de YPF pero sin perder de vista que ésta es una sociedad anónima y no una empresa del estado.

Todas estas corporaciones están fuertemente articuladas con la banca extranjera, predominante en la Argentina, y mantienen fluidos contactos con los paraísos fiscales que proliferan sobre todo en el capitalismo desarrollado. En suma: un puñado de 100 empresas controlan aproximadamente el 80 por ciento del total de las exportaciones de la Argentina, y son ellas las que retienen los dólares que surgen de este comercio y que son requeridos por distintos sectores de la economía nacional.

De lo anterior se infiere una conclusión tan simple como contundente: quien controla la disponibilidad de dólares termina teniendo la capacidad de fijar su precio en el mercado local, especialmente ante un Banco Central debilitado y cuyas reservas cayeron de 52.190 millones de dólares en el 2010 a 28.700 millones de dólares al finalizar enero del 2014. Esta debilidad del BCRA le impide desbaratar las maniobras de la cúpula empresarial más concentrada, fuertemente orientada hacia los mercados internacionales, y para la cual el dólar “recontra alto” (uno de los pilares del menemismo) significa pingües ganancias porque desvaloriza el salario de los trabajadores y les permite alentar la carrera inflacionaria con la seguridad de que su disponibilidad de dólares la sitúa a refugio de cualquier contingencia.

En consecuencia, el control de las divisas por parte de ese puñado de grandes oligopolios le permite ser el verdadero autor de las políticas económicas de un país tan dolarizado como la Argentina y, además, extorsionar a cualquier gobierno que no se someta a sus mandatos. Pueden aterrorizar a la población agitando el fantasma de la hiperinflación, que este país padeció a tan brutal costo en 1989 o el espectro del “corralito” de finales del 2001, y de ese modo desestabilizar a un gobierno que debe jugar partidas simultáneas de ajedrez (en el frente fiscal, tributario, monetario, cambiario, productivo) con enemigos que no sólo procuran derrotarlo en una puja puntual sino sobre todo derrocarlo. Y el gobierno actual comete el error de pensar que con concesiones varias podrá apaciguar el “instinto asesino”, como le llaman admirativamente los ideólogos neoliberales, de esos enormes conglomerados para las cuales la ganancia y el ganar -sobre todo el ganar, como recordaba Marx- es una verdadera religión cuyos preceptos son respetados escrupulosamente. Por ejemplo, el carácter sacrosanto de la propiedad privada y, por extraño que parezca, la convicción de que la lucha de clases es algo tan natural y omnipresente como el aire que respiramos, y libra esa batalla con todas sus fuerzas.

Ante cada concesión de un gobierno satanizado como su enemigo la única respuesta que tiene es la de atacarlo con más ferocidad que antes, exigiendo, como Shylock a Antonio, más y más concesiones: ¡pague la deuda, acuda al CIADI, arregle con el Club de París, abra Vaca Muerta para empresas fugitivas de la justicia como Chevron, indemnice a Repsol, deje que la gran minería trabaje sin interferencias!, mientras persiste en su ataque en todos los frentes con el apoyo de la prensa hegemónica que maneja a su antojo. La crisis actual demuestra, de paso, lo ilusoria que fueron aquellas expectativas del kirchnerismo de crear una burguesía nacional, patriótica y solidaria con los intereses de las mayorías. Ya lo había dicho el Che, hace cincuenta años, y la historia le volvió a dar la razón por enésima vez: la burguesía nacional no existe.

Ahora bien: ¿cómo debería producirse la estatización del comercio exterior? Primero, no puede ser una medida aislada porque se necesita un enfoque integral que: (a) abarque a toda la cadena de comercialización del sistema agroalimentario, hoy controlado por las multinacionales, lo que debería rematar en la creación de una Junta Nacional Agroalimentaria, con las salvedades que plantearemos más abajo; (b) aumente las alícuotas impositivas a la gran propiedad rural e implemente un eficaz sistema de control que evite las sobre y sub facturaciones de las cerealeras, hoy cómplices necesarias de la corrida cambiaria; y, finalmente, (c) que re-estatice los puertos del sistema de la Hidrovía Paraná-Paraguay, privatizados en los años noventa y que son las puertas de salida de gran parte de las exportaciones agropecuarias.

Estas medidas deben ser puestas en práctica con la mayor celeridad, porque el ritmo de la crisis no tolera dilaciones. Segundo, se requiere imaginación y experiencia práctica, porque no se trata de resucitar la antigua Junta Nacional de Granos o al Instituto Argentino para la Promoción del Intercambio, el IAPI de la época del primer peronismo, porque el capital ha creado nuevos instrumentos financieros (compraventa a futuro, swaps, derivativos, etcétera) y la tecnología importantes innovaciones, (como el silo bolsa, que independiza al productor del riesgo que se le arruine la cosecha) lo que le permite postergar su venta hasta que el precio sea aproxime a sus expectativas, todo lo cual torna más difícil el control del comercio exterior por parte de los gobiernos.

De lo anterior se desprende la necesidad de concebir una agencia estatal que regule a la totalidad del sistema agroalimentario del país, desde su origen hasta su comercialización minorista, algo bien diferente a la JNG o el IAPI. Tercero, y decisivo, esto solo será viable si se constituye un gran movimiento popular capaz de construir un instrumento político que respalde esas iniciativas y otras más encaminadas a redefinir por izquierda el rumbo de la economía argentina: la largamente demorada reforma tributaria y la elaboración de una efectiva política anti-inflacionaria que resguarde los ingresos de los asalariados, para comenzar. Una convocatoria popular sin sectarismos ni soberbias burocráticas; sin verticalismos ni verdades establecidas, porque de lo contrario la respuesta de las clases y capas populares será una mezcla de impotencia, miedo paralizante ante la clara percepción del escarmiento que se cierne sobre ellas y, en algunos casos, indiferencia, mezcla que mucho tuvo que ver con el funesto desenlace sufrido por los gobiernos peronistas en 1955 y en 1976.

Una decisión tan crucial e impostergable como la estatización del comercio exterior, cualquiera que sea su forma legal y jurídica, es antes que nada un hecho político que no puede ser producido por un decreto o una resolución firmada por un funcionario instalado en las “alturas” del aparato estatal. Resta ver si el gobierno es consciente de la gravedad de la situación y decide actuar en consecuencia. La experiencia pasada no permite abrigar demasiadas expectativas pero, como tantas veces lo recordaran las Madres de Plaza de Mayo, no hay peor lucha que la que no se libra.

La Haine


http://lahaine.org/

http://insurgente.org/index.php/2012-04-11-10-03-53/america/item/9407-ante-la-ofensiva-de-los-oligopolios-%C2%A1estatizar-el-comercio-exterior

sábado, 1 de febrero de 2014

Carlos París 1925 - 2014



Muere el filósofo Carlos París, presidente del Ateneo de Madrid

Noticias http://www.publico.es/





Como catedrático de Filosofía, luchador antifranquista (perteneció al Comité Central del PCE) y escritor se comprometió con la justicia y la igualdad. Su obra 'Ética radical' va por la cuarta edición y ha sido adoptado como una guía para los movimientos sociales y los indignados, a los que dedicó su última columna en este diario.



Carlos París: "Vivimos en la época de la mentira"


Carlos París (Bilbao, 1925) dio ayer el pistoletazo de salida al nuevo curso académico del Ateneo de Madrid, que preside, con un análisis del papel de la mentira en el mundo actual. La civilización occidental está asentada en el engaño, afirma. La ONU, la OTAN, la UE... todas las grandes organizaciones e instituciones son, según su opinión, una gran mentira ya que no persiguen los fines que anuncian y sí la defensa de los intereses de los más poderosos. "La única verdad reside en el pueblo, en las masas", señala.

Ha señalado reiteradamente en su conferencia que el engaño ha estado presente a lo largo de toda la historia pero que, sin lugar a dudas, es esta la época de la mentira. ¿Por qué cree que el tiempo actual puede ser calificado como la época de la mentira?

Por dos razones. Los medios de comunicación tienen más potencia que nunca y están controlados por el poder por el coste que supone mantenerlos. El otro motivo, más fundamental, es que la mentira se ha encarnado en nuestra propia civilización. La estructura misma de la civilización es engañosa. Es ficticia. Es mentira.

¿La civilización occidental actual está basada sobre la mentira?

Sí. Se proclaman los ideales de la Ilustración: la democracia, el progreso, la igualdad, la libertad... y, sin embargo, se están traicionando y aplastando estos ideales. Los indignados dicen: "Lo llaman democracia y no lo es". Tienen razón. Entre las declaraciones teóricas y la realidad hay un abismo de diferencia. La OTAN no es órgano que sirva a los intereses de la justicia sino a los intereses de las clases dominantes. La ONU hacen aguas por muchas partes. Tienen un Consejo de Seguridad no democrático constituido por los grandes países que ostentan las armas de destrucción masiva y las decisiones de la Asamblea General no son atendidas como se ve en el caso de Israel y EEUU.
"El capitalismo productivo se ha convertido en un capitalismo especulativo, de casino, financiero"


Cuando ha enumerado esta serie de instituciones asentadas en la mentira durante su conferencia también ha hecho referencia a la economía. ¿Es la economía la mayor mentira de todas?

Sí, ciertamente. Esta economía está ligada a la evolución del capitalismo, que se ha convertido de un capitalismo productivo a un capitalismo especulativo, de casino, financiero. La política que está siguiendo favorece a las clases dominantes y los grandes países frente a las clases populares y los trabajadores. Además, la aplicación de estas políticas está produciendo hambre, miseria y está aumentando la mortalidad allá donde se aplican. De hecho, hay toda una corriente crítica de economistas que denuncian estas políticas oficiales sólo benefician a las minorías.

¿Los mentirosos son conscientes de que están mintiendo?

Hay un fenómeno muy curioso que es el del mentiroso que acaba creyéndose sus propias mentiras y mintiéndose a uno mismo. No descarto que a fuerza de repetir estas mentiras acaban de alguna manera asimilándola. De todas formas, siempre hay alguna dosis de cinismo. Es como los dirigentes, que no son creyentes, pero que afirman que la religión es buena para el pueblo. Claro, la mente humana en este sentido es muy compleja. Sartre hablaba de la mala fe y la mala conciencia. Creo que hay un fenómeno de falsa conciencia y de autoengaño pero partiendo siempre de una actitud de interés. Cuando se tiene interés en algo uno tiende a engañarse y a pensar que este algo es bueno para todos.

¿Cómo se desenmascaran estas mentiras?

El modo son las protestas populares a las que estamos asistiendo. Creo que hace falta una movilización de la opinión pública mucho mayor y también más medios de comunicación independientes. La destrucción, sin embargo, de los medios de comunicación progresistas viene del siglo XIX, como bien recoge Chomsky en un libro suyo. El problema es que la televisión sigue teniendo un gran poder y sólo puede estar en manos de grupos que tienen mucho poder. De hecho, la mayoría de las televisiones de la TDT son completamente reaccionarias.

También ha afirmado en su conferencia que en esta época de la mentira, el país más desarrollado en el fenómeno de vivir sobre un suelo de mentiras es España. Debo preguntarle otra vez por qué.

En España se ha ocultado lo mejor de la historia de España, como fue la II República, la lucha por defenderla y la lucha contra la dictadura. También se ha ocultado la represión del franquismo y esta versión de la historia se ha llevado al diccionario de la Real Academia de Historia pasando a ser una especie de versión oficial. Todos los países que han sufrido dictaduras han juzgado a sus responsables. En Alemania o Italia no se concibe que haya símbolos recordando la etapa fascista y nazi. En España, con plena impunidad, se sigue defendiendo el fascismo y ocultando la verdad. Las fosas sin desenterrar y la expulsión del juez Garzón de la carrera judicial son significativas de la magnitud de la mentira en España.
"La verdad está en el pueblo, en las masas, en que estas masas salgan del engaño"

¿Esta es la única mentira?

No, no. Mentiras se pueden sacar todos los días. Las declaraciones de empresarios que oímos tan frecuentemente, sin ir más lejos, suelen ser mentira. O la afirmación del ministro Montoro de que los sueldos continuaban subiendo. Este caso es un ejemplo de cuando la mentira te lleva al ridículo. Pero se nos está diciendo sistemáticamente que se va a crear empleo y que vamos a salir del túnel, que ya se ve una luz y que el panorama está mejor. Todas estas afirmaciones tratan de fomentar ilusiones en la gente y engañarla. Antes te adoctrinaban para tener fe en otra vida después de esta, ahora te hablan de una vida futura en esta tierra, pero no se ve que caminemos hacia ella.

¿Qué nos queda de verdad?

La verdad está en el pueblo, en las masas, en que estas masas salgan del engaño. Creo que hay un descontento generalizado, no solo de los indignados. Las huelgas son constantes por Sanidad y por Educación. El descontento está en la realidad. Ahora hace falta que ese descontento se canalice y que, además, se totalice, que no sea sectorial. Hace falta una protesta unitaria. Esta protesta, además, tiene que articularse políticamente.

¿Con qué objetivo?

Llegar al poder. Hay que pensar en dos maneras de remediar este descontento. Uno seria la III República. La República debe ser el medio por el que salir de esta situación de engaño. El otro es la colectivización de los medios de producción. Una sociedad democrática es aquella que tiene los medios de producción y de comunicación en manos de la colectividad y no en manos de una minoría. Con una República se superarían gran parte de estos vicios y corruptelas que heredamos del franquismo.


Mas información: http://blogs.publico.es/lidia-falcon/2014/01/30/carlos-paris-un-gigante-del-pensamiento/