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lunes, 16 de septiembre de 2013

La Felicidad - Ja,Ja,Ja,Ja...

Si les parece, comparamos dos maneras de percibir La Felicidad:

15.09.2013 | un estudio realizado con datos de la encuesta mundial gallup
http://tiempo.infonews.com

Argentina subió diez puestos en el ranking mundial de la felicidad
Está 29º entre 156 países, según una medición de Naciones Unidas.



El Informe Mundial sobre la Felicidad 2013 divulgado esta semana por Naciones Unidas da cuenta de una Argentina más feliz que lo que registró el relevamiento anterior al ocupar el puesto 29 entre 156 países, mientras que en 2012, el país se había ubicado en el 39. Los primeros lugares los ocuparon países europeos. John Helliwell, profesor de la Universidad de Columbia Británica (Canadá), y uno de los autores del informe, reconoció que el concepto de "felicidad" es "absolutamente subjetivo", ya que depende de la personalidad de cada ser humano y de cómo encara la vida.


El estudio es el segundo de este tipo y fue elaborado por expertos de las universidades Columbia y de London School of Economics. Durante tres años a partir de datos de la Encuesta Mundial Gallup realizada en 156 países, los expertos llevaron adelante el análisis y tuvieron en cuenta seis variables: poder adquisitivo, expectativa de vida, libertad para tomar decisiones, percepción de corrupción, apoyo social, y la generosidad. Lo llamado "base país" fue muy criticado por la poca claridad de su significado.
Los primeros lugares de la lista los ocupan países del norte y centro de Europa como Dinamarca (primero por segundo año consecutivo). Le siguen Noruega, Suiza, Holanda, Suecia, Canadá, Finlandia, Austria e Islandia. Estados Unidos aparece en el número 17 de la clasificación. Por otro lado, los países con menor índice de felicidad pertenecen al África subsahariana. Los últimos lugares los ocupan: Togo en el último lugar, Benin, República Centroafricana, Burundi, Ruanda y Tanzania.
La crisis económica de los últimos años supuso "una caída de los índices" en algunos países de Europa mediterránea. España, figura en el puesto 38. Según el análisis, fue el sexto país que más bajó en su indicador de felicidad entre el primer informe presentado el año pasado y este, y solo fue superada por Egipto, Grecia, Myanmar, Jamaica y Botswana, mientras que Italia fue el octavo país con mayores descensos.
Dibujo de Eulogia Merle


No puedo creer que el propósito de la vida sea ser “feliz”. Creo que nuestro propósito en la vida es ser útiles, responsables, compasivos. Es, sobre todas las cosas, ser importantes y haber contado para algo, haber creído en algo, de haber hecho alguna diferencia al haber vivido.

Leo C. Rosten (1908 – 1997). Profesor, académico y humorista Judío-Ruso-Americano



Las 5 Razones científicas que demuestran que nuestra idea de la felicidad es errónea. Son reveladoras porque nos dan a entender que todos y cada uno de nosotros deberíamos mejor Por ello, incluyo un excelente artículo encontrado en el sitio Cracked.comdonde nos presentan dedicarnos a ser, en vez de elucubrar chaquetas mentales para tratar de ser felices:




Si estás buscando la respuesta a “¿Cómo puedo ser feliz?”, la respuesta de los expertos es: “Estás haciendo la pregunta equivocada.” La pregunta correcta es por qué nuestra idea de la felicidad está tan jodida que la mayoría de nosotros no la reconocería incluso si la tuviese enfrente. Así entonces…

#5 Lo que conocemos como felicidad es tan sólo una invención reciente

Esto debería caerte como un balde de agua fría: Todo el concepto de que puedes ser feliz a través de alguna acción a realizar es una invención relativamente nueva. Y el concepto de que una persona debería ser feliz y que todo lo demás es el resultado de alguna falla en el sistema, esextremadamente reciente

Ahora bien, antes de que todo el mundo saque sus viejas ropas góticas y empiece a exclamar “¡Ajá! ¡Les dijimos que el mundo tan sólo era un infinito océano de sufrimiento!” es en realidad lo opuesto del punto que estamos tratando de explicar. Parece que la razón por la que tanta gente se siente miserable es específicamente porque creen que no han alcanzado alguna emoción mágica que la gente “feliz” siente todo el tiempo. Se están atormentando así mismos por la pérdida de algo que en realidad nadie posee, porque ni siquiera tiene una definición.

Verás, la cuestión es que los humanos jamás se han puesto de acuerdo en qué es lo que significa la “felicidad”. Un historiador llamado Darrin McMahon estudió exhaustivamente cómo ha sido definida la felicidad durante los últimos miles de años y descubrió que ésta cambiaba constantemente.

Retrocedamos a la Antigua Grecia, donde es muy simple: Felicidad = Suerte. Ya sea que los dioses dejaron caer sobre ti su “jugo de alegría” o no; de cualquier forma, no había nada que pudieras hacer al respecto. Y eso era todo, fin de la conversación. No había nada por qué lamentarse. De hecho, en cualquier lenguaje europeo, la raíz de la palabra “felicidad” es alguna palabra antigua que significa “suerte”. [La nuestra viene del antiguo latín y la palabra latina “felicitas” significa “afortunado” o “suertudo”.]

Avancemos a la época de Aristóteles, alrededor del 335 A.C. Los filósofos de la época consideraban a la felicidad como sinónimo de virtud. En pocas palabras, “has bien para sentirte bien”. Si no te sentías bien, significaba que no eras lo suficientemente virtuoso. Ahora, no queremos vernos cínicos aquí, pero suena como si esto fuera una herramienta motivacional. La felicidad es aquella zanahoria que te hace realizar todas las acciones que mantienen a la sociedad funcionando sin problemas.

Después de eso, tenemos los tiempos Medievales cuando los primeros cristianos veían a la felicidad como algo con lo que era recompensada un alma al llegar al Cielo, y no como algo que podía ser alcanzado en el mundo mortal. Entonces vino el Renacimiento y nos trajo el concepto de que placer equivalía a la felicidad. Tomemos en cuenta que aquellas dos ideas no siempre estaban conectadas – los pensadores de la vieja escuela describían a la felicidad como el estado general en que alguien había vivido su vida bien, completamente separándola de la sensación que sentimos al comer una galletita caliente o jugar con un cachorro.

Sin embargo, la nueva definición de la felicidad parece ser que “deberías sentirte como si estuvieses jugando con un cachorro, todo el tiempo.” Entonces la Ilustración declaró que todos tenían derecho a ser felices y para el momento en que se realizó la declaración de independencia norteamericana en 1776, la “búsqueda de la felicidad” fue declarada como un derecho inalienable, dotado por el Creador. Esto es un giro de 180 grados con respecto a lo que los antiguos griegos creían. Y si estamos definiendo a la felicidad como 24/7 de “tiempo con el cachorro”, las cosas no funcionan así.

No de acuerdo a la ciencia, de todos modos. Porque…

#4 Físicamente, no puedes sentir la felicidad por mucho tiempo

Rápido: ¿Cuál es la línea final de todo cuento de hadas que conoces? “Y vivieron…”

Sí, todo el mundo se da cuenta que la vida no es un cuento de hadas, o una película de Hollywood (donde 99 por ciento del tiempo, la toma final implica “Y vivieron felices para siempre”). Decimos que nos damos cuenta, pero la gente sigue pensando en la felicidad como si fuera una meta. Una vez que la has cruzado, has “alcanzado la felicidad”.

No nos creas si no quieres – busca en Amazon.com y busca las palabras “alcanzar felicidad” y ve la cantidad de libros de autoayuda que prometen llevarte a tu destino.

Pues bien, la ciencia dice que esto no es posible.

Resulta que el cerebro humano está equipado con “puntos de ajuste hedónico”, que no sólo establecen nuestro estado de ánimo por defecto (optimista, pesimista o indiferente); sino que también se adapta muy rápidamente a nuestro marco de referencia inicial. Básicamente, tenemos incorporada una aplicación aguafiestas en nuestra mente.

En 1978, un grupo de investigadores estudió a los ganadores de la lotería,pendejazos regulares y aquellos que habían sufrido lesiones dejándolos parapléjicos o cuadripléjicos. Todos los grupos reportaron un número similar de “días buenos” contra “días malos”, sin un ganador claro en la carrera hacia la felicidad.

Del lado amable, estos estudios demuestran que las personas se adaptan mejor de lo que creen ante situaciones devastadoras – El triunfo del espíritu, etc. Pero del lado negativo, si eres completamente miserable en este momento, el logro de tus objetivos probablemente sólo darán lugar a un aumento ligero en tu medidor de felicidad, para poco tiempo después estar de vuelta en tu viejo yo cascarrabias.

Algunos psicólogos se refieren a esta tendencia como la “caminadora hedónica”, dando a entender que nosotros experimentamos sólo un breve momento de efímera felicidad cuando alcanzamos una meta, para poco después enfocar nuestras mentes hacia la próxima conquista.

Y… mira eso. Ahí está la zanahoria otra vez. Sólo que en vez de venir en la forma de un filósofo o libro que te dice qué hacer para ser feliz en el futuro, es tu propio cerebro quien lo dicta: está desencadenando un mecanismo incorporado para que no te vuelvas complaciente. De cualquier manera, la promesa de la felicidad “pasando la cuesta” resulta ser una herramienta para mantenerte subiendo cuestas.

#3 El dinero compra la felicidad… Bueno, más o menos

No es de sorprenderse que la satisfacción personal aumenta con el ingreso

, aunque no al grado que algunos piensan. No hay duda en que la ansiedad que se origina al saber que alguien va a tomar posesión de tu casa en cualquier momento es un golpe infernal a tus niveles de felicidad.

Pero, cuando tienes un ingreso por encima del nivel de pobreza, ¿en qué gastas tu dinero? Cuando llega el momento de derrochar en algo divertido, algunos de ustedes se centran en nuevas posesiones (un televisor, una consola de videojuegos, una familia de muñecas inflables interraciales), mientras que otros son más propensos a comprar experiencias (un masaje, una cena en un restaurante de lujo, un concierto, un “masaje”).

Bueno, no tienes que buscar mucho para encontrar un estudio diciendo que el materialismo tiene un efecto devastador en el fondo de la felicidad, así como en la cuenta bancaria. Si bien tenemos un sistema económico y una cultura popular construidos para proveer los medios, la ciencia dice que la búsqueda sin fin de cosas lleva a una menor satisfacción de vida, disminución de la felicidad, depresión, paranoia y narcisismo. ¡Mierda!

El problema obvio es que las posesiones son una manifestación física de la caminadora hedonista que acabamos de describir – tu nuevo coche de lujo acumula arañazos, abolladuras en las puertas y manchas de salsa picante en los asientos. Se degrada justo en frente de tus ojos. La nueva computadora se vuelve más lenta con cada día que pasa. Y, en poco tiempo, alguien que conoces comprará una mejor, haciendo ver la tuya como un triste mojón con la forma de una computadora; entonces toda tu felicidad derivada de gadgets como éste se esfumará en la atmósfera como una negra nube de emisiones de euforia.

Tú obtienes mejores resultados, dicen los expertos, al gastar dinero en experiencias – un concierto, unas vacaciones, un crucero donde la vestimenta es opcional. Si aquellos eventos terminan bien, tienden a mejorar en tu memoria con el paso del tiempo.

Pero entiende esto: cuando se realizó un estudio a vacacionistas, las personas más felices fueron aquellas que se encontraban en las semanas previas a las vacaciones. Todo se trataba de la antelación. Una vez más, parece que nuestro cerebro nos recompensa más por trabajar hacia una meta que por realmente llegar ahí. El estudio sugiere tomar vacaciones con mayor frecuencia pero menor duración. Ya sabes, para que puedas dedicar más tiempo a imaginártelas cómo serán.



Espera, ¿acaso no te acabamos de decir que en los tiempos medievales todo consistía en decirle a la gente que estaría feliz después de su muerte? ¿Así pasarían todas sus vidas en el “modo de antelación”? No somos expertos. Sólo estamos dejando ver el hecho.





#2 La libertad de elección no siempre te hace más feliz

Si estás leyendo esto, es probable que vivas en una sociedad libre. Y nos imaginamos que colocas un valor muy alto a la libertad y que ninguno de ustedes mira por la ventana deseando mudarse a Corea del Norte. Pero la libertad de elegir tiene un precio.

Por ejemplo, hay dos tipos de personas: aquellos con edad suficiente para recordar un mundo sin Internet y aquellos que no lo son. Si naciste en los 1970s, probablemente recuerdas un hogar, no solamente sin una computadora, sino con una televisión con apenas tres canales. Y UHF. En total. Y sin juegos de video.

Desde entonces, las opciones de entretenimiento se han incrementado indefinidamente. Tenemos opciones de alimentos, pastas de dientes y carreras. No te burles de la última (“¡Ja, me encantaría tener una sola carrera!”) ya que mucha de tu ansiedad laboral proviene del hecho de que hay tantas opciones, que no es nada obvio saber cuál es la indicada para ti. Erase una vez, cuando sabías a lo que te dedicarías cuando fueras grande: trabajarías en la maldita granja, como todos los demás. Ahora, pasas el último año de la preparatoria sabiendo que de las miles de posibles opciones de carrera, probablemente apestarás en todas excepto una o dos. Y los resultados de una mala elección pueden ser devastadores.

Esa ansiedad de todos los días por tomar una mala decisión es la razón de que tener una vasta selección de opciones haga que la gente sea menos feliz en general.

Tienes ese agonizante proceso de selección, repetido una y otra vez con decisiones grandes y pequeñas (y algunos de ustedes leyendo esto se han puesto realmente mal sobre si ir sobre LCD o plasma – no digan que no) que no sólo conduce a la ansiedad, sino a una disminución de la satisfacción incluso cuando escogemos correctamente. Después de todo, una vez que has tomado la decisión y no hay marcha atrás, nunca dejas de pensar en el “Y si yo hubiera.”

Demonios, el remordimiento es la base de la “crisis de la mediana edad”que la gente sufre en sus 40s y 50s. “¿Y si hubiese escogido otra carrera?” “¿U otra esposa?” “¿O si hubiese escogido pasar más tiempo con los niños en vez de estar trabajando?” Es el hecho de que no hay suficiente tiempo para volver a tomar aquellas decisiones lo que provoca la “crisis”.

Y todo vuelve a la naturaleza esquiva de la felicidad. Escogiste X porque pensaste que te haría feliz, pero no eres feliz, así que probablemente debiste escoger Y en su lugar. Entonces habrías sido feliz, maldita sea. Lo que significa que la presión está encima de ti cuando tomes la próxima decisión. Porque la felicidad está justo después de la próxima cuesta, y más vale que escojas la correcta para llegar ahí. ¡No jodas esto! ¡Todo depende de esta decisión!

Tal vez eso explica lo que será la estadística más absurda que escucharás en todo el mes: Los países y estados con los niveles más altos de felicidad también poseen las tasas de suicidio más elevadas. Las personas que viven en el estado de Nueva York se encuentran en el lugar 45 [de 50] de satisfacción de vida. Ellos también tienen las tasas de suicidio más bajas. Sorprendentemente, Hawái tiene la segunda más alta satisfacción de vida, siendo una isla paradisiaca y todo eso. Pero también se encuentra entre los primeros cinco en número de suicidios.

La respuesta, suponen los investigadores, es que la gente que reporta ser feliz no son los mismos que cometen los suicidios. No, ellos creen que la causa de la desesperación de las personas deprimidas se debe a estar cerca de toda esta gente feliz. Piensa en la forma en que esto magnifica todos tus errores, y pone de relieve todo de lo que te has perdido.

#1 Tratar a la felicidad como una meta sólo significa malas noticias

Retrocedamos un par de miles de años, de vuelta a la época en que la felicidad se trataba sobre la suerte o el resultado de vivir una vida virtuosa. En ambas escuelas de pensamiento, suena como si el mensaje fuera “Ni siquiera te molestes en ser feliz, porque estos son tiempos antiguos, todos vivimos en la suciedad y así es la cosa.” Pero de acuerdo a los expertos, puede que hayan tramado algo más. Sólo que de manera indirecta.

Un estudio publicado por Perspectives on Psychological Science encontró en los participantes, que al pedirles leer y ejecutar los pasos de un artículo o ver una película optimista, usualmente se concentraron demasiado en tratar de mejorar su estado de ánimo y por lo tanto, terminaron sintiéndose engañados y más oprimidos.

La coautora del estudio y miembro de la facultad de psicología en la Universidad de Yale, June Gruber, dijo: “Cuando lo estás haciendo con la motivación o expectativa de que estas tareas deberían hacerte feliz, pueden conducir a la decepción y la disminución en la felicidad.”

Así que, ¿qué es lo que la vieja June sugiere?

“… La mejor manera de aumentar tu felicidad es dejar de preocuparte por ser feliz y en su lugar, desviar tu energía para alimentar los lazos sociales que tienes con otras personas… si hay algo en lo que debas concentrarte, concéntrate en esto. Todo lo demás vendrá con el tiempo.”

El acto mismo de tratar de alcanzar la felicidad hizo a la gente infeliz debido a la ansiedad que sintieron al fallar en lograrlo. Eran más felices cuando ni siquiera lo intentaron. Ya sabes, como si alguien les hubiese dicho que estaba fuera de su control, o que deberían enfocarse en hacer cosas buenas y declarar el resultado como “felicidad”, independientemente de cómo se vería.

Y también, que deberían evitar leer artículos acerca de la felicidad a toda costa. 

Terminamos con Leo C. Rosten
http://en.wikipedia.org/wiki/Leo_Rosten

Usted puede entender y relacionarse mejor cada vez con más gente. Si nos fijamos en ellos – no importa la edad o lo impresionantes que puedan ser – es como si fueran niños. Para la mayoría de nosotros realmente crecer o madurar por mucho que fuere es simplemente, crecer más alto. Claro, la verdad es que nos reímos menos y jugamos menos y usamos esos disfraces incómodos de los adultos. Pero bajo el disfraz, el niño siempre está allí ; cuyas necesidades son simples, la vida diaria sigue siendo el mejor de los cuentos de hadas que se pudieran relatar.
...


No vemos las cosas como son sino como somos.

domingo, 15 de septiembre de 2013

"El hombre es un mono africano, como el gorila ... y qué !




15.09.2013 |Publicado por http://tiempo.infonews.com

ALBERTO KORNBLIHTT, BIÓLOGO Y DOCTOR EN QUÍMICA

Por: Yésica De Santo

"El hombre es un mono africano, como el gorila"
Es uno de los investigadores más prestigiosos de la Argentina, pero no le gusta que lo llamen "el Messi de la ciencia". Sostiene que las razas no existen en sentido biológico, rechaza varios mitos instalados sobre la evolución y reconoce que no sería difícil clonar a un ser humano. Los orígenes del universo y el concepto de Dios.

Aburrida, e inentendible, imposible y densa son adjetivos que ya no pueden adjudicarse a la ciencia, al menos no cuando va de la mano de un científico apasionado. Albert Einstein decía que "la mayoría de las ideas fundamentales de la ciencia son esencialmente sencillas y, por regla general pueden ser expresadas en un lenguaje comprensible para todos". Pero lo cierto es que no cualquier científico maneja tan bien la capacidad de hacer entender, de apasionar a quien lo escucha y hacer oídos sordos a la soberbia. Todo eso en un hombre que nació hace 59 años, que de chico amaba la matemática, y de grande se enamoró de las diferencias y similitudes de las formas de vida.
Alberto Kornblihtt, biólogo y doctor en Química de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, y uno de los científicos más prestigiosos de la Argentina se pone colorado cuando lo llaman "el Messi de la ciencia". "Por favor no me digan así, entiendo que es a modo de reconocimiento, pero me parece muy injusto para mis colegas", dice y explica que "la buena ciencia no se logra mediante protagonismo egocéntrico. La mejor ciencia se hace en equipo, y así es como me gusta trabajar."
En La humanidad del genoma, su último libro, toca temas tan complejos como el genoma humano o la clonación, los combina con cuestiones sociales, la identidad, la lucha de las Abuelas de Plaza de Mayo, y la religión para derribar los mitos por los que los genes podrían ser los culpables de casi todo lo que es o hace una persona.
–¿Por qué el título La humanidad del genoma?
–Es un juego de palabras entre el genoma humano, que ya es un término popular, y el concepto de humanidad que da cuenta de la calidez de lo humano. Porque no se trata de analizar el genoma como elemento aislado de la realidad social.
–Hace tiempo se decidió remplazar el término razas por el de etnias y son varios los que se encargaron de justificarlo. ¿Cuál es su opinión?
–Las razas no existen. No al menos en el sentido biológico, quizás podría utilizarse en sentido cultural, pero no existe ninguna población que tenga un grado de homogeneidad genética tan grande como para ser llamada raza. Las diferencias entre un negro o un caucásico, un indio o un chino, tienen que ver con el color de piel, la forma de los ojos, el pelo, son todas diferencias visibles, pero que no dan cuenta de la variante genética. Las comparaciones de secuencias de ADN entre humanos indican que las grandes diferencias genéticas, de existir, tienen lugar entre individuos y no entre poblaciones. Un gran biólogo como Svante Pääbo dice que la mezcla ha sido la regla en la evolución humana y que por eso es importante pensar al genoma de cada persona conformado por variantes que forman parte de la vasta variación encontrada en nuestra especie. Me parece válido destacar que aunque la biología demostrara que las razas existen, el racismo tampoco se justificaría, ya que no es más que una discriminación con fines políticos y económicos. Como dijo el genetista Sergio Pena, no es que seamos todos iguales, es que todos somos igualmente distintos.
–Una vez declaró su gusto por romper ideas previas, ¿un ejemplo?
–Es cierto, y es lo que intento también en mis libros. Creo que debe ser la tarea de todo científico. Por ejemplo, no es que descendamos de los monos. El hombre es un mono africano, al igual que el chimpancé y el gorila. Tampoco es cierto que el humano sea la única especie que tiene inteligencia, si no que tiene la capacidad de articular el lenguaje, cambiar el medio que lo rodea con su fuerza o a través de la tecnología. Por eso no tiene sentido hablar de seres más o menos evolucionados, sino más o menos adaptados a un medio. Porque en todo caso, somos muy evolucionados para hablar, razonar y transformar, pero no para volar, por ejemplo, o para vivir en la profundidad del mar. El hombre es la especie que domina el planeta y debe seguir haciéndolo. Toda modificación al ambiente tiene sentido en función del hombre, ya que sin esa transformación el ser humano perecería. Entonces, no hay seres más evolucionados que otros en términos biológicos, sino que hay especies adaptadas a diferentes medios. La evolución es como un arbusto, no es una cadena lineal donde el hombre está al final. Tiene muchas características biológicas que lo hacen superior a otras especies y otras que lo hacen inferior.
–Oficios, profesiones, gustos o inteligencia ¿se deben a nuestros genes?
–No podemos decir que todo se lleva en los genes, los gustos musicales o nuestros trabajos tienen gran injerencia del medio ambiente donde nos desarrollamos. La gente suele hacer afirmaciones sin entender nada del tema y dicen, por ejemplo, que los hijos de Bach, eran buenos músicos porque heredaron los genes del papá o se identificaron psicológicamente. Yo no lo sé y no lo puedo averiguar. Entonces, cuando no se puede confirmar algo, mejor no decir nada. En el caso de la inteligencia hay estudios que indican que los coeficientes de la inteligencia tienen una gran influencia ambiental y una pequeña injerencia genética. La vida intrauterina, los estímulos tempranos las posibilidades de alimentación de la madre y del niño definen las capacidades cognitivas de la persona sana, excepto que tenga incapacidades en sus genes que lo impida. Por ejemplo, en el caso de los niños que son adoptados se estudian las semejanzas con los padres adoptivos y los biológicos y se ha demostrado que el coeficiente de inteligencia se parece más a los adoptivos que a los biológicos. Esto demuestra que el componente ambiental es muy grande. 
–¿Se puede clonar a un ser humano?
–Técnicamente no sería muy difícil, pero no hay razones médicas ni sociales para hacerlo. En el caso de que se hiciera, es una técnica biológicamente insegura porque en un alto porcentaje de los casos en que se realiza en animales hay muchas malformaciones fetales, y eso sería éticamente inadmisible. Hay mitos alrededor de la clonación al pensar que porque se clona a una persona tendría un destino personal idéntico a quien brindó la célula que se clonó, pero es falso. Ya lo sabemos porque los gemelos que son idénticos genéticamente a pesar de compartir el útero, tienen personalidades distintas. Otro mito es que un millonario podría tener bebés clonados para usarlos de reservorios para trasplantes personales. 
–La clonación de humanos es un tema que genera controversias éticas. Lo mismo ocurre con el uso de células madre o con el congelamiento de embriones para fertilización asistida…
–Yo tengo la misma posición que el Comité de Ética del Ministerio de Ciencia y Tecnología. Se debería permitir el uso de células de embriones humanos con fines terapéuticos en terapias para adultos, por que un embrión no es un ser humano, puede llegar a serlo si se lo implanta en el útero. Los protocolos de reproducción asistida generan muchos embriones que puede que no sean implantados nunca, entonces en vez de mal lograrlos, podrían utilizarse. La Iglesia se opone argumentando que sería como un asesinato, pero ese embrión no es un ser humano, no tiene sistema nervioso desarrollado a menos que se lo implante.
–Algunos sostienen que la explicación científica del origen del Universo avanza hasta un límite en el que, para algunas cosas, no tiene explicación y se plantea la existencia de algo más, de una divinidad…
–La ciencia puede explicar muchas cosas, y algunas cosas las ignoramos. La ignorancia en las sociedades antiguas es lo que llevó a la creación de las religiones: el rayo, las cosechas que al no poder explicarse se le atribuyeron origen divino. Después de la revolución científica hay muchas cosas que no podemos explicar y otras que no podemos explicar porque las ignoramos. Por ejemplo, el origen de la vida, de la primer célula quizás nunca lo sepamos en detalle, eso puede producir angustia en algunos, pero los científicos estamos acostumbrados a que haya cosas que no podemos saber. Lo cierto es que una cosa es que haya ignorancia, y otra que a ese no saber se le atribuya explicabilidad por fenómenos divinos.
–¿Cree en un dios?
–No creo en ningún dios, nací ateo. No hice el camino de otras personas de formación cristiana que en algún momento se volvieron ateos por renegar de la religión o como acto de rebeldía. En mi familia somos ateos por varias generaciones. Hace poco mi tía me contó que en 1920 mis abuelos maternos se casaron y que el papá de mi abuela quería que lo hicieran por templo, pero mi abuelo era un ateo socialista. Para convencerlo le dijo que si lo hacía, le regalaba todo el juego de muebles del living, pero no aceptó. Así entendí que estaba en el imaginario familiar que uno podía negarse al soborno en pos de aceptar la religión familiar. Respeto a los religiosos, pero pido que respeten a los ateos. Conozco a muchos científicos religiosos.
–¿Y eso obstaculiza al trabajo científico?
–Sí, en el caso de que intenten resolver los problemas de laboratorio por lo divino. Creo que deben tener una disociación que resuelve la contradicción, es decir, poder separar y aceptar que no se sabe algo sin tener que darle un origen divino.
–¿Sobrevive el más apto?
–La ventaja adaptativa es una ventaja reproductiva. En la evolución el que triunfa es el que deja más descendientes o cuida más a sus crías o las crías pueden escapar más de los predadores. No siempre el más apto es el más fuerte, sino el más prolífico.
Kornblihtt trabaja en el estudio del splicing alternativo, el proceso que contribuye a generar una gran diversidad proteica a partir de un número limitado de genes. En 2009 descubrió junto a su equipo un grupo de pequeñas moléculas que regulan este proceso. "Tenemos una cantidad similar de genes que un gusano, por ejemplo, pero nuestros genes tienen la capacidad de producir muchas más proteínas. Esto genera una diversidad proteica y nos da versatilidad para adaptarnos a cambios del medio", explica. 
–¿En base a este estudio se podrán curar enfermedades?
–Por ahora, no apunta a curar enfermedades sino a tener una mejor comprensión de cómo funcionan nuestros genes. Igual, tratamos de entender cómo se regula el splicing alternativo en células de la piel en respuesta a la radiación solar lo que podría en el futuro relacionarse con el cáncer de piel.
–El trabajo sobre splicing fue uno de los que le abrieron las puertas a la academia de Ciencias de EE UU…
–Sí. Cuando me dieron la noticia estaba caminando por las calles de Washington porque había asistido a un seminario y fue una colega de la facultad quien me mandó un mensajito felicitándome. En ese momento sospeché que podría ser que me habían aceptado, fui corriendo hasta un shopping y cuando abrí mi mail vi infinidad de mensajes de felicitaciones de colegas argentinos y extranjeros, incluso de algunos que no conozco. Fue inolvidable y es un gran honor.
–¿Cómo decidió estudiar biología molecular?
–En mi casa, mi papá era ingeniero civil, mi mamá profesora de Geografía del secundario, mi hermana hizo la carrera de Computador Científico, y la otra era maestra jardinera. En la familia de mi papá eran todos maestros. A mí me gustaba mucho armar maquetas y trabajar con las manos, armaba con el mecano o maquetas de garajes y les ponía lucecitas. En cuarto año del secundario tuve mi primer acercamiento a la Biología en las clases de Botánica de la profesora Rosa Guaglianone. Ella nos entusiasmó con la aventura del conocimiento, las ganas de leer y buscar las respuestas a nuestras preguntas a través de la experimentación más que repetir como loros. Ese año vimos ADN, proteínas, y el código genético que se había desarrollado hacía poco. Entonces me dije, quiero estudiar Biología en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, hacer un doctorado en el Campomar (actual Instituto Leloir), e ir a profesionalizarme a Inglaterra, a hacer un post doctorado, y de hecho pude cumplir todo eso. En Europa comencé a trabajar en Biología Molecular y regresé en el '84 cuando en el país ya había democracia.
–¿El período que estuvo afuera tuvo que ver con la dictadura?
–No. Sólo hubo coincidencia. No fui exiliado aunque tenía un autoexilio porque siempre fui un hombre de izquierda y había militado en la FEDE (Federación Juvenil Comunista) Aunque durante la dictadura trabajé en Campomar que era un instituto muy protector con la gente que estaba ahí, era un lugar muy particular, como un oasis en el caos porque si estabas en la facultad alguien te podía denunciar y desaparecías, pero ahí estábamos cuidados. Lamentablemente el Partido Comunista tenía una actitud condescendiente con la dictadura porque charlaban con la Unión Soviética, pero luego se dieron cuenta de la clase de dictadura que se vivía.
–¿Cómo vivía un científico esa dictadura? 
–Vivíamos no hablando del tema. La mamá de un amigo estaba desaparecida, y lo único que nos atrevíamos a decirle era: ¿tenés alguna novedad? El terror había calado tan fuerte que aún aquellos que teníamos conciencia de lo que pasaba, no lo verbalizábamos. Creo que hubo una complicidad de la sociedad y una pasividad de otro sector de la sociedad en el que me incluyo, pero reconozco que estábamos inmersos en una dictadura especial. La dictadura de Onganía, Levingston, o Lanusse eran dictaduras blandas pero no había exterminio. En cambio,  la de Videla fue una masacre, un genocidio. Frente a eso, si los que sospechábamos lo que podía estar pasando intentábamos algo, el riesgo era perder la vida.
Kornblihtt vive con su mujer, que es psicoanalista, sus hijos Juan que es historiador miembro de CONICET, y Oliver, fotógrafo. "Si bien nuestros hijos ya no vine con nosotros porque ya son grandes, la pasamos muy bien juntos", dice. Además de la ciencia, tiene otras pasiones como el cine, la música clásica y la pintura. "Hago arte conceptual porque es una idea, no es algo figurativo. Trabajo con acrílico y ahora estoy habiendo cuadros de Mondrian y le agrego palitos chinos."
–¿El arte es el cable a tierra después de horas de laboratorio?
–No es casualidad que me guste. El científico puede combinar el pensamiento riguroso con el arte, es un cable a tierra. La música también tiene un orden matemático, pero lo que más me fascina de la ciencia es romper las ideas previas y en el arte me encanta el proceso por el cual uno piensa, interviene o imita.
Si bien es una frase hecha, Kornblihtt lleva la humildad como bandera, y fue el escritor Ernest Hemingway quien aseguró que dicha virtud es "el secreto de la sabiduría, del poder y del conocimiento".  «
"Menem nos mandaba a lavar los platos"
–¿Cuál es su visión de la ciencia en Argentina?
–Estamos en uno de los grandes momentos de la ciencia argentina. La creación del ministerio de ciencia fue una gran medida y ya estamos viendo los frutos. Se trabaja en ciencia básica y aplicada, se les da el lugar que los investigadores se merecen, se financian proyectos, además la ciencia argentina ha cobrado una importante visibilidad internacional. El programa Raíces hizo un gran trabajo en materia de repatriar a tantos científicos que habían tenido que irse porque no tenían oportunidades. Nuestra ciencia ha tenido momentos terribles, como durante el gobierno de la Alianza cuando nuestros sueldos se redujeron el 13%, o durante el menemismo cuando nos mandaban a lavar los platos. Esperemos que si cambia el gobierno no se pierda todo lo logrado, porque la ciencia suele ser un blanco a la hora de los recortes. Tengo la confianza que no ocurrirá, y si lo intentaran vamos a resistir.
–Se ha definido como un defensor de la educación pública, ¿cree que podría mejorarse?
–Realmente lo soy. Creo que el Estado debería dejar de financiar a escuelas privadas y abocarse a las estatales, fundamentalmente se debe mejorar el nivel de la educación estatal secundaria que es a mi entender la más deficitaria de todos los estamentos de nuestro sistema educativo. La educación pública universitaria es de mucha calidad y vale destacar que en ellas, hay investigación, laboratorios, talleres. Para el establishment todo eso es  negativo, pero yo los veo como atributos muy positivos que conforman la base para construir un buen futuro.
El adn y las abuelas
–El estudio de ADN mitocondrial ha sido importante para la lucha de las Abuelas de Plaza de Mayo.
–Su uso y validación rutinaria en el caso de la búsqueda de los nietos ha sido importante. Si bien no hace falta la filiación de los padres, el estudio permite establecer relación con los familiares de la abuela materna. En ausencia de los padres, tal como ocurre con los hijos de desaparecidos, el método de elección para establecer el lazo biológico con los abuelos es el estudio del ADN de las mitocondrias que conservan su propio ADN, el cual se hereda de las madres. Esto se explica porque al momento de la fecundación, el espermatozoide inyecta sólo su núcleo en el óvulo, entonces las mitocondrias del nuevo individuo se forman con las existentes en el óvulo de la madre. Entonces su estudio permite determinar el lazo con ella y con otros familiares maternos. La verdad sobre la apropiación es un patrimonio de todos, porque conocer esas verdades significa vivir en una sociedad más justa.
Reconocimiento internacional
Alberto Kornblihtt fue galardonado con las becas Guggenheim, Houssay, investigador de la Nación 2010, también fue elegido miembro de las Academias Nacionales de Ciencias de los Estados Unidos y de la Argentina, y de la European Molecular Biology Organization. Su laboratorio estudia el splicing alternativo del ARN mensajero, el mecanismo celular que hace que cada gen pueda fabricar más de una proteína.



sábado, 14 de septiembre de 2013

El viejo árabe y su hijo - Como posteó Silvio en http://segundacita.blogspot.com.ar/


El viejo árabe y su hijo

Un viejo árabe vivía en Idaho, Estados Unidos, desde hacía 40 años...

Quería plantar patatas en su jardín, pero arar la tierra ya era un trabajo muy pesado para él. Su único hijo, Ahmed, estaba estudiando en Francia.

Entonces el anciano decide mandarle un correo electrónico, explicándole el problema:

- Querido Ahmed: Me siento mal porque no voy a poder plantar mis patatas este año. Estoy muy viejo para arar la parcela. Si tú estuvieras aquí, sé que removerías la tierra por mí. Que Alá esté contigo. Te quiere, tu Papá.

Al día siguiente recibe un correo electrónico de su hijo:

- Querido Papá: Por todo lo que más quieras, no revuelvas la tierra del jardín. Ahí es donde tengo escondido aquello. Te quiere, Ahmed.

A eso de las cuatro de la madrugada, aparecen la Policía local, agentes del FBI, de la CIA y representantes del Pentágono que dan vuelta a toda la tierra del jardín, buscando materiales para construir bombas, Antrax o lo que fuera... Pero no encuentran nada y se retiran.

Esa misma mañana el viejo árabe recibió otro correo electrónico de su hijo:

- Querido Papá: Seguramente la tierra del jardín ya está lista y podrás plantar las patatas. Es lo mejor que pude hacer desde aquí. Te quiere, tu hijo Ahmed.




Es el fin de la hegeonía estadounidense?


Siria o el fin de la hegemonía estadounidense
14sep 2013





Pablo Sapag Muñoz de la Peña
Profesor-investigador de la Universidad Complutense de Madrid y del Centro de Estudios Árabes de la Universidad de Chile

Desde hace medio siglo, con la crisis de los misiles en Cuba, que el mundo no vivía a una situación tan peligrosa. El por ahora frustrado intento de Estados Unidos por atacar Siria ha puesto al mundo en una situación límite porque a estas alturas es evidente que, más que a causas internas, la crisis siria responde a disputas de poder en los ámbitos regional y global. En el primer caso, las potencias suníes —Turquía, Arabia Saudí y Qatar— frente al Irán chií. En la arena global, Estados Unidos y sus aliados están igualmente comprometidos en horadar las capacidades de Irán y al tiempo garantizar la supervivencia de Israel. Una y otra cosa son vitales para que EEUU mantenga su hegemonía. Por eso choca con Rusia, China y potencias emergentes como India o Brasil. En una y otra esfera, y dado su valor estratégico, los muertos los pone Siria.

El empeño de la administración Obama por derribar al gobierno de Bachar al Assad ha sido explícito desde que a principios de 2011 y al calor de la mal llamada “primavera árabe”, apostó por la rápida caída del gobierno sirio. Por ahora no ha tenido éxito. La financiación de la dividida oposición exterior siria, dominada por la islamista Hermandad Musulmana, no ha dado los frutos esperados. Tampoco ha funcionado el traspaso de armamento que directa o indirectamente ha hecho llegar a quienes combaten al Estado sirio. En ese empeño EEUU ha utilizado a sus peones regionales, las dictaduras islamistas de Qatar y Arabia Saudí, y al islamista gobierno turco. Como nada de eso ha resultado y embarcado ya en una competencia abierta con una Rusia históricamente más coherente en su política siria —desde el siglo XVIII mantiene vínculos con el país—, la administración Obama ha dado el peligroso paso de las últimas semanas. Se ha entregado con armas y bagaje a los grupos terroristas que operan en Siria. Deseosos de forzar una intervención armada occidental que les permitiera ganar un conflicto que militar y políticamente tienen perdido, los grupos que actúan al este de Damasco han colaborado con EEUU en el muy sospechoso episodio del supuesto ataque con armas químicas. No parece creíble el uso de esas armas por parte del gobierno sirio cuando se imponía militarmente en casi todos los frentes y tres días después de recibir a observadores de la ONU que precisamente debían investigar el uso de esas armas por parte de los varios actores del conflicto. Ese tipo de armamento, además, no se suele usar en escenarios como el sirio, en el que los combatientes de uno y otro bando están separados por apenas metros: las armas químicas afectarían por igual a las fuerzas del Estado y a quienes lo combaten. A pesar de la evidencia, Washington pensó que sería secundado por sus aliados occidentales pero el pronto rechazo del Parlamento británico a un ataque contra Siria desnudó la confusión y debilidad del actual liderazgo estadounidense. Que no le siga un Reino Unido que tiene en la llamada “relación especial” con EEUU la piedra angular de su política exterior es muy revelador.

Sin embargo, el fracaso de EEUU también se debe a que los aliados de Siria, empezando por Rusia y siguiendo por China e Irán, han actuado de principio a fin con coherencia y responsabilidad. Mejor informados, supieron desde el principio que la única alternativa actual a Bachar al Assad era el integrismo islámico radical y violento. Por eso no se han movido de su posición. A ello hay que añadir la fortaleza del aconfesional Estado sirio, que ha sorprendido por su capacidad de resistencia. Sometido a una presión brutal por parte de sus muchos enemigos regionales y globales, ha logrado mantener el pulso político y militar. Ambos factores están relacionados y conviene tenerlos en cuenta. Sin respaldo político de la mayoría de la población ningún ejército puede sostener tanto tiempo un desafío como el que enfrenta Siria y su liderazgo. En Siria la mayoría de la población ha tenido claro desde el principio y pese a los muchos desafueros y errores que se puedan atribuir al gobierno, que la alternativa era una dictadura islamista contraria a la esencia de la sociedad siria, que es milenariamente multiconfesional. Ese es el verdadero armamento con que cuenta Siria, un sofisticado mosaico construido a la par por cristianos y musulmanes de muy distintas denominaciones. Por eso la posible renuncia de Siria a su arsenal químico no es tan relevante. Por eso también está desnudando la impotencia de unos Estados Unidos que en la crisis siria exhiben una incoherencia y debilidad que anuncia el fin de la hegemonía de la que ha gozado EEUU desde el fin de la guerra fría.


Bruce Springsteen en Chile ! 12 de Septiembre 2013



En 1988, canté con Amnistía Internacional en Argentina

Chile estaba en nuestros corazones.

Conocimos a muchas familias de los desaparecidos y las fotografías de sus seres queridos.

Fue un momento que se queda conmigo para siempre

si hay un músico política, eso es Victor Jara, sigue siendo una gran expresión

Es un honor estar aquí y lo digo con humildad



Yo no canto por cantar
ni por tener buena voz,
canto porque la guitarra
tiene sentido y razón.

Tiene corazón de tierra
y alas de palomita,
es como el agua bendita
santigua glorias y penas.

Aquí se encajó mi canto
como dijera Violeta
guitarra trabajadora
con olor a primavera.

Que no es guitarra de ricos
ni cosa que se parezca
mi canto es de los andamios
para alcanzar las estrellas,
que el canto tiene sentido
cuando palpita en las venas
del que morirá cantando
las verdades verdaderas,
no las lisonjas fugaces
ni las famas extranjeras
sino el canto de una lonja
hasta el fondo de la tierra.

Ahí donde llega todo
y donde todo comienza
canto que ha sido valiente
siempre será canción nueva.