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viernes, 30 de mayo de 2014

Examen: Completar-"Simón Bolivar murió en-----













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Quince respuestas de examen absolutamente geniales

Para que sirve pensar en la realidad

Así vamos cada día, cada instante y esto es real...

Como pasajeros de la Tierra, todos somos transportados alrededor del sol a una velocidad de 107.000 Km/h. Añade a esa cifra mareante el hecho de que giremos (en el ecuador) a unos 1.600 Km/h (una acción que provoca que el planeta se abombe hacia fuera).


Por supuesto, estas velocidades son relativas (al sol y a los polos respectivamente). La razón por la que no sentimos la prisa es la misma por la que no nos quedamos clavados a los asientos de los aviones mientras se mueven a velocidades constantes. La velocidad solo puede medirse con referencia a otro objeto que se mueve a una velocidad distinta, y no podemos tener sensación de velocidad cuando estamos en un marco de referencia constante.

Es por esto que tal vez te resulte nuevo saber que nuestro sistema solar gira al completo alrededor del centro de nuestra galaxia a una velocidad inconcebible de 901.000 Km/h. Además, la galaxia también se mueve con respecto a otras galaxias en el universo. Y hasta donde sabemos, el universo entero se mueve, pero ahí empezamos a adentrarnos en lo desconocido.


Olvídese del viejo modelo heliocéntrico - nuestro sistema solar es un torbellino!



El viejo modelo Newtonion / copernicano heliocéntrico del Sistema Solar es una teoría no demostrada.
Un tipo brillante llamado Dr. Keshava Bhat Pallathadka se le ocurrió una manera muy diferente de pensar en nuestro Sistema Solar.

Hay un par de razones por las que creo este modelo sólo podría estar en lo cierto.

En primer lugar, el modelo heliocentrical siempre ha sido presentado (especialmente por la NASA) como un modelo de "disco volador".




Información sobre esta teoría aquí


jueves, 29 de mayo de 2014

Siguiendo a Thomas Piketty

EL MUNDO › REFUTACION Y CONTRARREFUTACION DE EL CAPITAL EN EL SIGLO XXI

Debate sobre la desigualdad

Sin mucho éxito, el diario del establishment financiero británico busca minar la tesis fundamental del best seller del economista francés Thomas Piketty, que sostiene que la creciente desigualdad del capitalismo es inherente al sistema.






 Por Marcelo Justo

Desde Londres
La polémica sobre el economista francés Thomas Piketty se ha convertido en sinónimo de debate sobre la desigualdad. Con un sorprendente tercer lugar en las ventas de Amazon en Estados Unidos a casi tres meses de salir a la venta, con una segunda edición en camino, han aparecido críticas a presuntas incongruencias en los datos de El Capital en el siglo XXI que buscan minar la tesis fundamental del libro, que sostiene que la creciente desigualdad del capitalismo es inherente al sistema.
Según publicó el viernes pasado Chris Giles, editor económico del diario Financial Times, en la primera plana del diario, Piketty comete errores en las proyecciones que hace para épocas en las que no había información, en el método que usa para distintos países y en un uso tendencioso de las estadísticas para probar su principal tesis.
La nota del Financial Times produjo una avalancha de cables y comentarios en los principales diarios de derecha del mundo anglosajón que tomaron el veredicto de Giles como la definitiva descalificación del libro de Piketty. La excepción a este regodeo fue un medio de incuestionable filiación capitalista: la revista The Economist. Según el semanario británico, las críticas de Giles eran cuestionables y muchos de los detractores del libro no se habían tomado el trabajo de leerlo e ignoraban que la mayoría de los datos provenían del World Top Income Database, un índice que nadie cuestiona. “Hay un par de errores que parecen ser de transcripción o de ajustes hechos a datos que requieren una evaluación del investigador”, subraya el semanario británico.
El fundamento para la tesis principal del libro, sostenida con un voluminoso examen de datos de los últimos 300 años, es que la riqueza ha aumentado a mayor velocidad que el crecimiento económico en estos tres siglos y que eso ha impactado en la desigualdad que, de seguir así, será en este siglo XXI semejante a la que existía en el victoriano siglo XIX. La crítica más sólida que se ha hecho a esta tesis viene por izquierda y es que, lejos de exagerar el estado de cosas, Piketty subestima la real dimensión de la desigualdad.
Según James Henry, autor de The price of offshore revisited y profesor de la Universidad de Columbia, el gran error de Piketty es el cálculo que hace sobre la riqueza oculta en guaridas o paraísos fiscales. “Hay unos 21 millones de millones de dólares ocultos en guaridas fiscales. La mitad de esta suma está en manos de las 91.000 personas más ricas del mundo, un 0,001 por ciento de la población mundial, que controla una tercera parte de toda la riqueza mundial. Piketty ha subestimado esta cifra. Este es el principal cuestionamiento que se le puede hacer. El resto es trivial”, indicó Henry a Página/12.
En la carta de respuesta a Giles que publicó el mismo Financial Times Piketty reconoce la necesidad de una mejor contabilización de esa riqueza oculta. “En realidad es muy posible que mis propias estimaciones no tomen plenamente en cuenta la riqueza offshore o en guaridas fiscales, algo que profundizaría la desigualdad”, señala el economista. Los datos de Piketty provienen de otro investigador de la Paris School of Economics, Gabriel Zucman, quien estima en unos 8 millones de millones de dólares la riqueza oculta en las guaridas fiscales, cálculo hecho en base a los datos disponibles macroeconómicos (balanza de pagos, por ejemplo) y los activos financieros, dejando fuera todo otro tipo de acumulación de riqueza (yates, obras de arte, etc.)
Sumándose a la polémica en la edición del matutino británico The Guardian este lunes, Paul Mason, editor económico del Channel 4 británico, señaló que las críticas de Giles (y las de otros medios de derecha) se basan en erróneas cifras oficiales. “Las conclusiones del Financial Times apenas se diferencian de las de Piketty en el análisis de Suecia y Francia. Lo hacen en el del Reino Unido y Estados Unidos. La razón es obvia. Desde tiempos inmemoriales los ricos tienen una especial aversión a declarar su riqueza. Con la reestructuración capitalista de 1979 se ha promovido la acumulación de riqueza oculta que obligó a Piketty a una mezcla de datos de herencia y encuestas junto a cálculos”, escribe Mason. Ni siquiera las cifras oficiales son congruentes. El HMRC, oficina impositiva del Reino, estima que el 10 por ciento más rico del Reino Unido tiene un 70 por ciento de la riqueza. La Oficina Nacional de Estadísticas, en cambio, estima que sólo tienen el 44 por ciento. El crecimiento de las guaridas o paraísos fiscales desde los ‘70 ha vuelto mucho más impreciso el cálculo de la riqueza (patrimonio personal que incluye depósitos, acciones, inmuebles, etc). El de los ingresos es mucho más rastreable: la diferencia genera todo tipo de incongruencias en la recolección de datos.
En Estados Unidos, Sam Pizzigati, del Institute for Policy Studies de Washington, habla de una “paradoja americana” para explicar este desfasaje. “Entre los datos que tenemos sobre la desigualdad de ingresos y de riqueza hay una profunda desconexión que equivale a una paradoja. El análisis de la curva de ingresos nos dice que ha habido un enorme crecimiento de la desigualdad entre los más ricos y el resto. Pero cuando analizamos la desigualdad de riqueza, vemos que la diferencia es ínfima. La explicación más lógica de esta diferencia es la riqueza oculta en paraísos fiscales. Si no, habría que pensar que esta gente se gasta 5000 dólares en cenas cada noche del año”, señaló Pizzigati a Página/12.
El impacto de este desfasaje en los niveles de desigualdad de una sociedad queda en claro en un estudio específico sobre Argentina, “Fuga de Capitales III (2002-2012)”, que halló un aumento del coeficiente de Gini de 0,42 a 0,49 puntos una vez que se corrigen las encuestas oficiales para incluir los ingresos no declarados y se contabilizan los fondos fugados a paraísos fiscales. “Si aceptamos que el stock fugado alcanza los 400 mil millones de dólares, equivalente a 15 veces el nivel de reservas del Banco Central, el coeficiente de desigualdad salta entonces de 0,43 a 0,49. Muchos piensan que en realidad la suma es aún mayor si se toman en cuenta las manipulaciones contables de empresas multinacionales y otros factores. Pero aún con esta cifra ‘conservadora’, vemos que el salto que da la medición de la desigualdad neutraliza los avances logrados en una mejor distribución del ingreso por el crecimiento económico y las fuertes políticas sociales del gobierno argentino durante el período 2003-2010”, indicó a Página/12 uno de los autores del informe, Jorge Gaggero.
En momentos en que, como se ha visto en las elecciones europeas, se está pagando un alto precio por desatender a estas tendencias profundas, convendría que el debate que se ha disparado con la publicación del libro de Piketty no sea ignorado con argumentos endebles.

miércoles, 28 de mayo de 2014

Con la comida no se juega & Status Quo

                       


In The Army Now by Status Quo on Grooveshark










                        






                                





                       



domingo, 25 de mayo de 2014

Zizek - Tsipras : Libro El sur pide la palabra


Herejía para salvar Europa



"Europa necesita una herejía para sobrevivir, una escisión sectaria del legado humanitario europeo que nos separe del cadáver de la vieja Europa"     Slavoj Zizek


 Libro:El sur pide la palabra - descarga


Resúmen de reportaje: 
elpais.com/autor/lola_galan/a/

Zizek, estrella de la filosofía actual, publica 'El Sur pide la palabra. El futuro de una Europa en crisis'
El comunismo ha muerto, el capitalismo está llegando al límite y Europa solo tendrá peso si huye de las tentaciones autoritarias y se reinventa desde su legado humanista, asegura el esloveno


 Zizek (Liubliana, Eslovenia, 1949), filósofo, psicoanalista “lacaniano”, marxista, gran observador del mundo, es famoso por su exuberancia verbal. El suyo es un monólogo torrencial en el que el relato central se desvía continuamente a través de anécdotas, bromas, temas colaterales que le introducen en nuevos territorios. No es casual que la revista Foreign Policy le incluyera en 2012 entre los 100 pensadores globales por “dar voz a una era de absurdeces”.


“Se empeñan en calificarme así, como si fuera un humorista. No. Yo soy una persona muy racional, lo que de verdad me interesa es la ópera y la música clásica”, se queja el filósofo esloveno en su personalísimo inglés. Un idioma que domina, pese al fuerte acento con que lo habla, y gracias al cual se ha metido en el bolsillo al mundo anglosajón, en el que es una celebridad. Zizek ha protagonizado media docena de documentales, dos de ellos (The Pervert’s Guide to Cinema y The Pervert’s Guide to Ideology), dirigidos por Sophie Fiennes, hermana de los famosos actores británicos, han tenido considerable éxito. Es autor también de medio centenar de libros de los temas más variados, el último de los cuales, El Sur pide la palabra. El futuro de una Europa en crisis, en colaboración con el filósofo croata Srecko Horvat, ha editado en España Los Libros del Lince.

P. Pero las élites eslovenas estaban deseando huir de los Balcanes, ¿fue ese el principal motor de la independencia?


R. Le contaré una cosa graciosa sobre el pragmatismo de estos comunistas. A finales de los años setenta, la gran sensación del mundo católico fue la historia milagrera de la Virgen de Medjugorje, en Bosnia. Los comunistas de línea dura prohibieron a las agencias de turismo bosnias organizar visitas a Medjugorje porque les parecía una terrible superstición, y qué ocurrió: organizaron las expediciones las agencias italianas. Yugoslavia perdió por ese motivo unos dos o tres mil millones de dólares. Y lo gracioso es que en Eslovenia se encontró también una de esas imágenes milagreras, y los comunistas eslovenos decidieron desarrollar un negocio a cuenta de ello. Construir un hotel, y montar un sitio que atrajera turismo de masas. Pero el sacerdote del lugar se negó rotundamente, porque le pareció pura superstición. Y fue muy criticado por antipatriota.


P. Su libro rezuma decepción con la Unión Europea.


R. Sí, porque la UE no ha sido fiel a sí misma, pero sigo siendo totalmente pro-europeo. Para mí los acontecimientos realmente emancipadores han sido tres: la primera democracia griega, aún con todas sus limitaciones, la cristiandad, con la importante idea del Espíritu Santo que significa que hay una comunidad igualitaria de creyentes, y la Revolución Francesa. Estos son los fundamentos de Europa.


Unos fundamentos que siguen siendo sólidos. “Mire lo que está ocurriendo en Ucrania. Aunque muchos izquierdistas insistan en que Europa está en las últimas, los ucranios no son estúpidos, ni están locos, tampoco se hacen ilusiones, y tienen razón cuando dicen que, con todas sus limitaciones y compromisos, Europa todavía representa valores esenciales: libertad, igualdad, derechos humanos y estado de bienestar”.


Una Europa amenazada desde dentro por los populismos nacionalistas que se presentan como sus defensores, enarbolando un discurso antiinmigración que preocupa al filósofo esloveno. “Y conste que no soy uno de esos estúpidos izquierdistas que creen que hay que abrir las fronteras para que entren millones de africanos. Imagínese lo que ocurriría. Se volvería a reeditar una atroz lucha de clases. Hasta Hollywood lo sabe. Los últimos éxitos globales del cine de Hollywood, como Los juegos del hambre, describen sociedades ‘postcatastróficas” en las que se desarrolla una gigantesca lucha de clases. Pero es indudable que hay una paranoia anti-inmigración”. Y una tentación totalitaria. “[El primer ministro húngaro Viktor] Orbán declaró hace poco que la democracia tal vez funcione en Escandinavia, pero que los húngaros son gente asiática, y necesitan un nuevo sistema autoritario. Y en eso veo una tendencia general, y es que el capitalismo está funcionando con sistemas autoritarios”.


P. Usted ha escrito, sin embargo, “la izquierda necesita unaMargaret Thatcher”.


R. Ah, eso lo escribí para provocar a mis amigos. Lo que digo es que la figura de un líder, un maestro, no es necesariamente mala. Un auténtico maestro no es el que da órdenes, sino el que es capaz de enseñarte lo que puedes hacer, el que te habilita con tus propias capacidades. Lo dije de forma intencionadamente provocadora, porque estamos sumidos en una grave crisis y, ¿qué es lo que está haciendo la izquierda? Nada. Carece de alternativa. Incluso esos movimientos espontáneos como el que surgió en España de los ‘indignados’, ¿qué han conseguido? Yo molesto a la izquierda porque digo que es muy fácil ser patéticamente solidarios con concentraciones gigantescas, como las de la plaza de Tahrir. Pero el problema empieza justamente un mes después, o dos a lo sumo, cuando los periodistas se van y las cosas vuelven a la normalidad. ¿Qué cambios percibe entonces la gente? Es muy fácil reunir grandes masas, convocar grandes manifestaciones, pero lo importante son los cambios que se producen. En Grecia al menos han dado un paso más allá con el partido Syriza, que tiene un programa acorde con lo que la gente quiere.


Alexis Tsipras, el joven líder de Syriza colabora con un prólogo en el libro de Zizek, que incluye también una entrevista con el político griego, admirador del fallecido líder venezolano Hugo Chávez. Syriza está integrado por una decena de partidos ecologistas, troskistas, y diversas escisiones del partido comunista griego y del socialista. Una fusión que no augura precisamente estabilidad. “Tienen sus diferencias”, admite Zizek. “Pero lo bueno de Syriza es que al menos han perdido el miedo a hacer cosas radicales. Aunque no lo tienen fácil. Grecia es un país clientelista, con un aparato estatal de dos millones de personas, la policía está corrupta y la mitad de ellos están en Aurora Dorada, esta es la verdad, pero Tsipras es muy consciente de que el primer objetivo es constituir un estado burgués liberal, para que el Estado griego empiece a parecerse a un estado moderno normal”.


La austeridad impuesta por la troika no le ayudará en ese objetivo, opina el filósofo esloveno. “La austeridad, sin un proyecto positivo, no basta. Hay algo de pura superstición en esa medida, hemos hecho algo mal, hagamos lo contrario. Por eso digo que en las élites europeas no hay nadie con la menor visión. La crisis de 2008 no se produjo porque algún Gobierno lunático de izquierdas estuviera gastando de más, fue la crisis de sistemas bancarios liberalizados. Y puedo repetirse en cualquier momento”.


Zizek no oculta su preocupación por la pérdida de liderazgo de los Estados Unidos que, “al contrario de lo que piensan todavía muchos izquierdistas, no es el malo de la película”, en muchos de los conflictos que estamos viviendo. “Obama, por ejemplo, ha reaccionado en los temas de Irán o Siria de una forma muy razonable. Pero hay que aceptar que nos acercamos a un mundo multipolar”. Un mundo multipolar en el que la República Popular China tendrá cada vez más voz. “Admiro muchas cosas de los chinos, pero practican el colonialismo económico de forma muchísimo más brutal que el capitalismo occidental”. De Grecia a Zambia, Zizek cuenta asombrado decisiones tomadas por la gran potencia. Desde disolver los sindicatos nada más quedarse con el puerto de El Pireo, a ‘importaron’ trabajadores chinos para hacer funcionar una mina en Zambia, después de prometer que emplearían a gente local.


Es difícil saber qué papel jugará Europa en este nuevo panorama político, porque , “hay, al menos, tres Europas, una Europa tecnocrática, que quiere competir con otros países en términos de capitalismo total (o salvaje), pero si seguimos a esta Europa seremos una parte del centro pero no la más importante. Luego tenemos la Europa nacionalista, anti-inmigración, que es el verdadero peligro, porque solo podría terminar en barbarie. Y, por último, está la tercera Europa, la única que puede salvarnos, y es la Europa reinventada por una nueva izquierda. El escritor conservador T.S. Eliotdice en uno de sus libros que, a veces, para mantener viva una religión se necesita una herejía que provoque una escisión sectaria. Pues Europa necesita ahora una herejía para sobrevivir, una escisión sectaria del legado humanitario europeo que nos separe del cadáver de la vieja Europa. Mi amigo maoísta [el filósofo francés] Alain Badiou dice algo bonito, ‘el siglo XX ha muerto, la izquierda debe comenzar otra vez’. Ya no tenemos que enfrentarnos a esa dicotomía izquierda y derecha. El modelo del siglo XX ya no sirve. Ya no se trata de reinventar la socialdemocracia y su Estado de Bienestar, eso ya no funciona. No sabemos qué es lo que nos salvará pero que hay que trabajar en diferentes sentidos para buscarlo, y no hablo de utopías. Porque el liberalismo como tal está perdiendo Europa, y solo hay dos alternativas, una Europa autoritaria o inventar algo nuevo”.


¿Quién está en condiciones de forjar esa nueva Europa? ¿La izquierda? Parece complicado porque al propio Zizek le parece “la fuerza más conservadora de la sociedad”. Pero el momento histórico que vivimos exige fuerza e imaginación. “Digámoslo claramente, todo el mundo lo ve ya, el capitalismo está llegando a un cierto límite. En primer lugar desde el punto de vista ecológico, ya sabemos que el calentamiento global está ahí, y sabemos que los efectos de cualquier catástrofe natural ya son globales. Solo hay que recordar las enormes implicaciones de las cenizas de aquel volcán islandés. Y eso por el grado de desarrollo que tenemos. Claramente necesitamos una forma internacional de regular todas estas contingencias. Alguna clase de coordinación no capitalista tendrá que ser puesta en marcha. Luego están los problemas económicos. La propiedad intelectual está desapareciendo, es casi un bien comunista, la gente descarga lo que quiere sin tenerla en cuenta. Y es imposible detenerlo, y antes o después será un tremendo problema. Finalmente, hay otra cuestión. Coincidí no hace mucho con Francis Fukuyama, y me decía que la ecología y la biotecnología han dejado obsoleto su libro El fin de la Historia y el último hombre. Porque en esto el capitalismo liberal universal ya no funciona. Con la biotecnología ya no se trata de tener a mano diferentes objetos que nos permiten hacer cosas, sino que ya se insertan en el propio organismo. Estamos llegando a una nueva era. Todo estará integrado. Las gafas de Google, y artilugios que pueden implantarte para controlar tu presión sanguínea u otras cosas, y hasta existe la posibilidad de que el cerebro se conecte a un ordenador al que las personas inválidas puedan dar instrucciones mediante el poder del cerebro. Y los chinos lo siguen muy de cerca, en su caso con la intención de regular física y psicológicamente el bienestar de la población. Olvidemos las bombas, ahora bastaría actuar sobre el cerebro mediante una máquina… Lo que yo digo es que estos nuevos problemas no pueden ser controlados ni mucho menos resueltos con el clásico sistema de poder, con las políticas neoliberales. Se necesita un gobierno global”.



Brothers



"Sólo los muertos han visto el fin de la guerra."

Platon



"No se quien dijo que solo los muertos han visto el final de la guerra. 
Yo he visto el final de la guerra y la pregunta es : ¿puedo vivir otra vez?".

Tobey Maguire (Brothers)
Película : Brothers-2009



Winter (Brothers Version) by U2 on Grooveshark

sábado, 17 de mayo de 2014

Repasos: Uno de mis primeros videos...

Grabada en  àlbum "Corazòn de barco " J.C.Baglieto
Esta es una grabaciòn en vivo.
Letra : Autor Alberto Abonizio

No olvides que una vez tu fuiste sol
no olvides ni la tapia ni el laurel
no dejes de asombrarte al asistir
a un nuevo nacimiento en tu jardín.
No pierdas una ventana
no entregues tus mañanas
de aguaceros y juegos
ni desentierres tesoros, viejos.
No ocultes lo que ayer se te ofreció
no escondas ni la pena ni el dolór
no dejes que una nube diga adios,
no saltes en pedazos,
no ocultes tu diamante,
no entregues tu perfecto amanecer
ni tus estrellas, ni tu arena, ni tu mar
ni tu incansable caminar,
vete de nuevo hasta el arroyo
donde esta tu mejor canto.
Y ve, calmale la sed a tus enormes prados
no permitas que se pierda tu cosecha
hoy que hasta la lluvia fiel no te ha escuchado
y busca tu raiz
Y dale la caricia a la que siempre espera
la única manera de hacerla que vuelva
a ofrecerte frutos hasta en el invierno
y no olvides que una vez,tu fuiste sol
Y ve, desata esos diques de corrientes presas
dejate llevar y vuelve a ser jinete
vaja hasta tus valles de palomas sueltas
que este es tu pais
Donde estan tus riendas
donde esta tu espuma
donde abandonaste tu camino entonces
donde naufragaste haz crecer mil rosas,
y no olvides que una vez tu fuiste sol.

La dediquè a mi fiel Amigo Bughy. Es el perrito blanco que aparece en el video. Lo filmè con una pequeña Samsung 10.2.





Ultimo Momento sobre hallazgo de dinosaurio argentino


Argentina : 
Hallaron los restos del dinosaurio más grande del mundo

Se trata de un fémur perteneciente a un animal de unas casi 100 toneladas de peso. Fue descubierto por un trabajador rural.

Los científicos están entusiasmados ahora, en la búsqueda del esqueleto del perro que lo enterró.


Argentina lleva varios récord mundiales recientemente ; Tiene un Papa, al mejor jugador de fútbol del mundo, y ahora puede llegar a descubrir el esqueleto del perro mas grande jamás conocido.

Nos va como el culo ?



Ya quisiera el cerebro que le vaya como el culo







 Por Marcelino Cereijido
Hubo una vez una Argentina en que las cosas comenzaron a “ir como el cerebro”. Domingo F. Sarmiento viajó al extranjero para hacerse una idea de cómo manejaban la instrucción pública por Europa, y Norte y Sudamérica. A su regreso informó que los países del norte europeo (Gran Bretaña, Alemania, Suecia, Holanda, Suiza, Francia, etc.) y del norte americano (Canadá y Estados Unidos) progresaban con base en el fervor por el conocimiento que había encendido la Ilustración; por el contrario, España y sus colonias americanas seguían estancadas en su penumbra cuasi medieval. Sus paisanos estaban muy al tanto de las ideas que se debatían en Europa, y hasta iban forjando sus propias posiciones. Juan Bautista Alberdi opinaba: “La riqueza no reside en el suelo ni en el clima (...), es el hombre mismo”. La forma en que Nicolás Avellaneda relataría su propia trayectoria revela claramente sus valores: “Después de presidir la Argentina me elevaron al cargo de rector de la Universidad de Buenos Aires”. Más tarde Juan B. Justo dejaría escrita la visión que impregnaba sus cenáculos, y que debería cincelarse en el frontispicio de la Casa de Gobierno: “...Aplicar el bálsamo religioso a los males colectivos es declararlos sin remedio”. Pergeñaron un ideario: los argentinos tendrían que interpretar su propia realidad mejor que nadie. (Hoy decimos que si quienes mejor interpretan la realidad japonesa no fueran los japoneses, Japón sería un país subdesarrollado.)
Para generar al argentino que deseaban fundaron escuelas, institutos de profesorado, bibliotecas, observatorios, zoológicos, botánicos, trajeron maestros, técnicos y científicos europeos, y obligaron a las huestes de inmigrantes a transformar a sus hijos en argentinos mandándolos a la escuela, y en una generación pasaron del analfabetismo a la educación. Argentina empezó a “andar como el cerebro”: en la década de 1920-30 el grado de alfabetización se ubicó entre el 4º y 8º lugar del mundo, muy por encima de casi todos los países de Europa.
De puro franco que era, Nicolás Avellaneda condenó a muerte aquel brote de Ilustración criolla cuando aconsejó que no se aceptaran inmigrantes españoles, porque a su juicio eran el pueblo más atrasado de Europa, también lo eran sus colonias, y se correría el riesgo de que trajeran curas católicos. Por fortuna, las autoridades migratorias no le hicieron caso, pues la mitad de mis ancestros no hubiera llegado y yo no estaría garrapateando estos ensayos, pero en cambio la Iglesia lo tomó muy en serio, pues venía siendo desertada por los protestantes a medida que convertían sus países en Primer Mundo. Si la alternativa de la Iglesia Católica era optar por apoyarse en el atraso latinoamericano, debía mantener a Centro y Sudamérica en tinieblas: desbalanceó en Argentina el equilibrio entre militares liberales vs. militares católicos, y el 6 de septiembre de 1930 pergeñó un golpe de Estado que instaló en el gobierno un nazicatolicismo, y se lanzó a organizar profusas misas de campaña y congresos religiosos multitudinarios, uno de los cuales presidió el cardenal Eugenio Pacelli, a la sazón cónsul vaticano en la Alemania de Hitler 1. Luego se apoderó del aparato educativo, lo oscureció reimplantando la enseñanza religiosa en las escuelas, separando alumnos no-católicos en aulas de concentración, entronizando estatuitas de la Virgen en comisarías, hospitales y lugares públicos, llegaría a colgar crucifijos en las dependencias del Consejo Nacional de Ciencia y Técnica 2, y obstaculizó la obra de Sarmiento a Sáenz-Peña todas las veces que juzgó necesario. Interventores universitarios derechistas como Alberto Ottalagano y Luis Botet y decanos que comenzaron por exorcizar las instalaciones para librarlas del Diablo, provocaron un éxodo científico-técnico hacia el Primer Mundo con el denuedo suficiente para generar una Provincia Argentina de Ultramar 3, que llegó a tener un Premio Nobel (César Milstein), varios candidatos, legiones de honor (Gregorio Weber, Eduardo de Robertis) y hasta un asteroide al que llamaron Pedro Elías Zadunaisky en honor al matemático rosarino formado con el calladamente eminente Beppo Levi 4.

Cerebro vs. culo

Las tendencias de la Evolución parecen concordar con Alberdi, Sarmiento y Avellaneda, pues hicieron del cerebro el órgano fundamental de nuestra especie, cuyo papel le ha dado un lugar en la taxonomía: Homo sapiens. Ni el mismísimo corazón habita un refugio óseo inexpugnable como la bóveda craneana que alberga el encéfalo, lo mantiene hidráulicamente suspendido para que amortigüe sacudones y topetazos, y conoce una inmensa realidad comenzada hace 13.700 millones de años, integrada por objetos pequeños como quarks o descomunales como galaxias. Su corteza creció tanto que se tuvo que corrugar para que le cupieran los billones de somas neuronales que contiene. El encéfalo genera una flecha temporal que nos permite hacer modelos dinámicos de la realidad y adecuarnos al futuro. Es además nuestro principal órgano ¡sexual!, pues pone en juego verdaderos festivales endocrinos que transforman el cuerpo infantil en adolescente, regula el ciclo menstrual, husmea feromonas que emanan de hembras en celo, y prepara el cuerpo y las conductas del macho, que de ahí en más no tolera que nada se interponga a su frenesí por copular.
En cambio, ahí tenemos el misterioso culo. Estudios de las veces y el tiempo que un hombre observa las partes de una mujer demuestran que el culo es el órgano más contemplado y más erótico, muy por encima de los pechos, los labios y la entrepierna. Hoy, estudios en todos los países, capas sociales y rango de edades demuestran con estadísticas inobjetables que el coito anal es un magneto erótico universal, aunque no por eso sea tan practicado como fantaseado, y sigue sumando adeptos con cada homosexual que sale del armario. Sabemos por qué el elefante es tan trompudo, la jirafa tan cogotuda y qué ventaja le dan al cóndor sus alas, pero no tenemos idea de por qué el trasero humano resultó tan desmesurado, por qué la grasa en los glúteos lo magnifican tan clara y profusamente, cuál es el mecanismo filogénico que nos ha dotado con semejante atributo, y por qué destaca tan prominentemente en el sexo femenino, puesto que las funciones que le conocemos no lo justifican. Desde ya no es siquiera un órgano reproductor. El tamaño del cerebro está obstétricamente restringido 5 al punto que, como acabamos de mencionar, el aumento desmesurado de la corteza humana tuvo que ser acompañado de un forzado plegamiento; en cambio el tonelaje glúteo de una mujer puede alcanzar con toda habitualidad cinco veces el tamaño del panero de una flaca. Estamos muy lejos de decodificar el programa genético que lo construye y sacraliza.
Se le llegan a atribuir incluso funciones mágicas. Un equipo de fútbol puede convertir un gol y un señor sacarse el premio mayor en la lotería, y atribuirle dichos golpes de fortuna al culo. Bastaría un sutil cambio en la voz y con decir “me fue como el culo” nos convencerá de que su suerte se ha trastrocado en fatalidad. Pero desde Sigmund Freud sabemos que no es sólo una manera de hablar, porque detrás de las metáforas y chistes hay manojos de razones determinantes.

Restricciones

Necesito introducir aquí un concepto que viene cobrando inusitada importancia científica: restringir. Consiste en impedir que un sistema haga cosas que bien podría llevar a cabo, para forzarlo a realizar otras rayanas en lo imposible. Así, los grados de libertad de una parra son tantos que la probabilidad de que alcance una pérgola a tres metros del piso es prácticamente nula. Pero si restringimos sus grados de libertad, atándola a una caña, la alcanzará inevitablemente. Las restricciones juegan un papel biológico crucial: nuestros genes están tan tenazmente restringidos que no se pueden expresar en cualquier momento. Así, todas nuestras células tienen el gen para producir insulina, pero sólo las células ß de los islotes de Langerhans del páncreas saben cómo des-restringirlo, decodificarlo y sintetizarla. Las restricciones juegan un papel central para que la información genética nos construya como organismos. Con estos conceptos, pasemos al papel religioso de las restricciones.

Las previsibles consecuencias de una teoría perversa

Para sobrevivir y dejar descendencia fértil una especie debe adaptarse a los alimentos, humedad, temperatura e innumerables ingredientes que encuentra en el lugar que habita, de lo contrario se extingue. En cuanto la vida dio con la forma sexual de reproducirse, las especies que vinieron dotadas de sexo tuvieron un éxito realmente fenomenal, porque les permitió procrear una variedad muy grande de descendientes, entre los cuales rara vez falta alguno con capacidad de adaptarse. Es que la esencia del sexo consiste en que cada progenitor genere células especiales (óvulos, espermatozoides) a través de una verdadera tómbola de combinaciones de genes, que al unirse con las del sexo opuesto produce una amplia gama de descendientes y, como digo, no faltará entre ellos uno que porte una mixtura que le permita sobrevivir y procrear hijos fértiles.
La Naturaleza pudo imponer la reproducción sexual, gracias a que también generó un ferviente deseo de los padres de ponerse a conjuntar óvulos y espermatozoides (fecundación). Y no siempre sus resultados fueron ventajosos, pues ese frenesí por satisfacer el deseo sexual generó machismo, prostitución e hijoputez 6. La situación empeoró cuando el sexo despertó el interés de la religión y de la política por controlarlo, y enloqueció cuando en el año 313, por razones estrictamente políticas, Constantino combinó el flamante judeocristianismo con el milenario paganismo, engendrando el Catolicismo Romano. Si bien el sexo en la cultura católica continuó siendo sublime desde muchos puntos de vista, atormentó a la gente en un marasmo sexual que lleva durando mil quinientos años.
¿Cómo justifica el catolicismo su sistemática guerra contra nuestros atributos sexuales? Según parece, Agustín de Hipona (San Agustín) juzgó que el pecado original pasa de generación en generación a través del coito, de ahí la necesidad de que la madre de Jesús fuera virgen antes, durante y después del parto, y requirió que el 8 de diciembre de 1854 el papa Pío IX proclamara la bula Ineffabilis Deus en la que declara retrospectivamente que también la Virgen María había sido concebida sin mediar coito alguno entre Ana y su marido Joaquín, abuelos maternos de Jesús. A partir quizá del concilio de Elvira (Concilium Eliberritanumen) en el siglo IV, se distinguió el celibato sacerdotal del monacal, y se prohibió que los curas tengan pareja sexual. Las malas lenguas lo asocian al hecho de que al morir sacerdotes y monjes sus descendientes reclamaban sus bienes, siendo que la Iglesia prefería heredarlos ella. La Iglesia exige que un cura no solamente se abstenga de tener actividad sexual carnal, sino también de fantasear con ejercerla. Más tarde la regla benedictina Ora et Labora exigió que los monjes dejaran de compartir la cama.

Las consecuencias patológicas del tupé eclesiástico de querer restringir el sexo

Hay que tener en cuenta que la fuerza de las restricciones radica en que potencian los grados de libertad que quedan sin restringir, y éstas suelen producir patologías y monstruosidades. La perversa restricción del sexo de seminaristas y curas los hacía desfogarse entre ellos, con monaguillos y cuanto feligresito lograran manejar coercitivamente. Entre ellas se incluyen culparlos de haber provocado la lascivia del cura, y prevenirles que la culpa se castigaría con el Infierno en caso de que los delataran. Tampoco sorprende que la situación enloquezca a un adolescente y lo lleve al suicidio. Por ejemplo en Massachusetts la Iglesia ha sido condenada a pagar una suma del orden de 30 millones de dólares en concepto de reparación a los padres de muchachos atormentados que han llegado a cometerlo. Mientras pudo, la Iglesia fingió tomarlo como rarezas demasiado mundanas para merecer la atención de un clero que declaraba tener asuntos muchísimo más elevados. Pero cuando la indignación se hizo colectiva, y sobre todo los familiares la denunciaron y censuraron públicamente, pasó a manifestar su bochorno y dolor, y a pedir perdón pudibundamente. No bastó. Recientemente la Unesco ha reclamado oficialmente que los delincuentes sean entregados a la Justicia común.

¿Y la pederastia contra el cerebro?

Desde Darwin sabemos que el mecanismo que opera la evolución es la selección natural: las circunstancias simplemente favorecen a los organismos que tengan cierto rasgo, se puedan adaptar mejor a ciertas circunstancias y dejen una descendencia capaz de sobrevivir y procrear. Pero, acaso no sea tan conocido el papel de las selecciones complementarias, mediante las cuales la selección de un rasgo central es favorecido mediante la selección en paralelo de otros atributos. Por ejemplo, las jirafas han sido seleccionadas por su elevada estatura, que les permite comer hojas de los árboles sin necesidad de treparlos. Pero estos pobres bichos se desmayarían y morirían si no se hubiera seleccionado paralelamente un poderoso corazón de unos seis kilogramos que puede bombear sangre con la presión necesaria para llegar a irrigarles un cerebro ubicado un par de metros más arriba. Pero esto no bastó, porque cuando la jirafa baje su cabeza para beber el agua de la laguna, cambiando así seis metros de presión hidrostática, los capilares del cerebro reventarían. De modo que tuvieron que coseleccionarse animales que, además de elevada estatura y poderoso corazón, vinieran dotados de sistemas de válvulas en el interior de sus vasos sanguíneos que amortiguan la presión sanguínea.
En nuestro caso, los Homo sapiens, la capacidad cerebral fue complementada por la selección del creyente, que favorece la selección de una especie que está haciendo del conocer su herramienta para luchar por la vida, porque la dota de una suerte de embudo cognitivo que le vierte en su cerebro todo lo aprendido por todos los individuos de generaciones anteriores. Yo, por ejemplo, no conocí a Tutankamón, ni estuve en la Revolución Francesa, ni inventé el idioma castellano, pero los tengo atesorados en mi patrimonio cognitivo gracias a que se los creí a mis padres, maestros y a la sociedad en general.

La evolución de las maneras de interpretar la realidad

En general, los textos y enciclopedias habituales dan una idea errónea de qué son la ciencia y las religiones, porque tienen un enfoque esencialmente creacionista, e insisten en la necedad de que sólo el ser humano es capaz de interpretar la realidad y lo hace conscientemente. Se trata de un viejo sinsentido, pues todo organismo sobrevive siempre y cuando sea capaz de interpretar su realidad eficazmente, se trate de una bacteria, una ballena, un rosal o un ser humano. Así, si una bacteria fuera incapaz de interpretar que este ion es sodio y debe gastar energía libre para expulsarlo de su interior, y aquel otro es potasio y debe incorporarlo, muere en minutos. Y si en un campo de girasoles hubiera uno orientado hacia donde el Sol no está en ese momento, la selección natural se encargaría de extinguir la progenie de ese girasol chapucero. Hasta donde sabemos, esas interpretaciones son inconscientes. Por supuesto, también la vida del ser humano depende de que interprete eficientemente que su realidad contiene Fe, Ca, Mg, glucosa, vitaminas, etc., y debe captarlos con un asombroso grado de especificidad, sólo que hace unos 50 mil años brotó en la Tierra algo que llamamos conciencia y, desde entonces, a esas interpretaciones inconscientes el Homo sapiens les viene sumando las que hace conscientemente. Veamos algunas:
El Universo resulta algo tan descomunal y complejo que todos pueblos admitieron que había sido creado por deidades. Las formas de interpretarlo han ido evolucionando a través de etapas de animismos, politeísmos y monoteísmos. Pero desde hace unos pocos siglos los humanos han desarrollado una nueva manera de interpretar la realidad, la ciencia moderna, que si bien es producto evolutivo de las anteriores, prescinde de deidades, milagros, revelaciones, dogmas y del principio de autoridad. De manera que, para un evolucionista, esos enfrentamientos aparentes entre religión y ciencia resultan tercamente planteados: si no hubiera habido religiones hoy no habría ciencia.
Desgraciadamente, menos del 10 por ciento de los países (Primer Mundo) han logrado evolucionar hacia la manera científica de interpretar la realidad. El resto (Tercer Mundo) se sigue manejando con interpretaciones religiosas y se hunde en un espantoso analfabetismo científico. Por eso, si bien Argentina ha logrado desarrollar una excelente comunidad de investigadores, todavía carece de una ciencia moderna al estilo del Primer Mundo y su cultura sigue estando vertebrada por la religión católica. Así como llamamos “analfabetismo” a secas a la incapacidad de interpretar el texto escrito, llamamos “analfabetismo científico” a la incapacidad de interpretar la realidad con base en la manera científica de hacerlo, esto es, sin recurrir a milagros, revelaciones, dogmas ni al principio de autoridad. El analfabetismo científico es una de las tragedias más espantosas del mundo moderno, porque nos sume en la pobreza, deudas, dependencias de todo tipo y humillaciones. Es muy difícil cambiarle a una sociedad su manera religiosa de interpretar la realidad, porque aunque esté plagada de falsedades, éstas fueron incorporadas en la niñez, y se considera casi imposible borrar con razonamientos algo que no ha sido incorporado razonadamente. Además, las religiones siguen siendo necesitadas en trances emotivos (v. gr. muerte) y para dar sentido a la vida. A sabiendas de estas influencias, el clero eterniza su desmesurado poder, y sigue contaminando el cerebro del subdesarrollado, que es aplastante mayoría.
La transición de una visión del mundo religiosa a una compatible con la ciencia moderna es entorpecida o imposibilitada por las intoxicaciones cognitivas. Causa estupor que en un país como Argentina, donde a una persona no se la puede procesar por deudas contraídas por sus abuelos o tatarabuelos, se permita poner a un niño de rodillas y darse de golpes en el pecho hasta que admita ser culpable de una transgresión cometida por una pareja mítica (Adán y Eva), o se lo embote en una inadmisible disonancia cognitiva obligándolo a amar a una deidad genocida que asesinó a la humanidad entera durante el Diluvio Universal. Las leyes argentinas no permiten que un prisionero –en realidad nadie– pueda ser sometido a torturas, pero se permite que se convenza a los niños que, si pecan, serán quemados eternamente en un Infierno. Esa deidad a la cual, sin embargo, se debe amar (Mateo 4, 10), condenó a todo el género humano por la transgresión de Adán y Eva, y sólo lo perdonó a condición de que torturáramos y asesináramos en una cruz a su hijo Jesús. No es que yo crea semejantes desatinos, pero sucede que los niños sí llegan a creerlo, pues la Iglesia tiene libertad para torturar su cerebro tanto o más atrozmente que su trasero. ¿Dónde están nuestros juristas especializados en leyes de protección a la niñez?, ¿dónde los expertos en pedagogía y psicología? ¿Dónde nuestros filósofos que luego pontifican sobre ética? Dado el inmenso analfabetismo científico nacional, entre nuestros intelectuales abundan los cómplices de que Argentina carezca de una cultura compatible con la ciencia 7.

El cerebro discriminado

En días pasados, la Unesco tronó contra el alto clero vaticano exigiendo que entregara a los pederastas que violaron criaturas para ser procesados por la Justicia común. Que yo sepa ninguna nación del planeta debe su atraso, dependencia, deudas y discriminaciones a fallas en el extremo final del aparato digestivo, pero es el abuso sexual contra ese segmento el que atrae la protección de las autoridades. ¡Ah si nuestros pueblos protegieran al cerebro como se protege al culo! Lo único que reconforta es que justamente en el actual tramo de la historia argentina los gobiernos han incrementado significativamente el apoyo a la ciencia moderna y a la tecnología. En este aspecto ningún otro país de Latinoamérica supera a la Argentina. Que la Argentina haya establecido todo un ministerio para atender los asuntos científicos a cargo de Lino Barañao, y el mismísimo Instituto Max Planck de Alemania haya fundado en Argentina una de sus tres sucursales fuera de Alema-nia 8, a cargo de nuestro paisano Eduardo Artz, suena muy promisorio, pero el analfabetismo científico y nuestra cultura incompatible con la ciencia seguirán siendo cómplices de que el cerebro de los argentinos siga siendo vilmente abusado sin que la Unesco ni nuestros intelectuales sean capaces de percibirloF
http://www.mascultura.com.mx/entrevista_marcelino_cereijido#.U3d-VYF5M9g
1 La posición oficial argentina llevó a las autoridades del Plan Marshall, para reparar y alimentar a las víctimas de la guerra, a prohibir que se usara un solo dólar para comprarle nada a la Argentina.
2 Cereijido, M., La Ignorancia Debida. Ediciones del Zorzal, Buenos Aires.
3 Cereijido, M., La Nuca de Houssay. Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires.
4 Ahí lo atestigua su significativo Leyendo a Euclides. Ediciones del Zorzal, Buenos Aires.
5 Si el feto humano siguiera madurando in utero, de modo que alcance el grado de madurez que tiene un mono al nacer, llegaría a tener un tamaño incompatible con el parto y morirían tanto el feto como la madre. La bipedestación de la madre seguramente adelantó el parto, por eso un bebé humano “nace verde” y totalmente indefenso: moriría así se le ponga a su alcance un biberón. Concomitantemente, el cerebro “inmaduro” de un bebé humano es de una plasticidad pasmosa, de modo que resulta muy sensible a la crianza y educación tempranas.
6 Cereijido, M., Hacia Una Teoría General sobre los Hijos de Puta. Tusquets, Barcelona, México, Buenos Aires.
7 Cereijido, M., La Ciencia como Calamidad. Gedisa, Barcelona, Buenos Aires.
8 Las otras dos están en Estados Unidos y China.

viernes, 16 de mayo de 2014

Viñetas



Me recuerda, el de abajo, un relato de la visita, en aquellos tiempos, de Jorge Cafrune a España. Cafrune era un cantante popular argentino y viajó por razones artísticas. Hay una recepción en la embajada, y personajes de variado pedigree . Presentaciones de rigor por parte de los diplomáticos :"  La señora Vizcondesa donó los terrenos en lo que hoy está ubicada la plaza". Cafrune dice: "Donó o devolvió?"

jueves, 15 de mayo de 2014

Thomas Piketty - El Capital en el siglo XXI


El porqué de las desigualdades: una crítica del libro Thomas Piketty 
‘Capital in the twenty-first century’
15may 2014

Vicenç Navarro

Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University

If current trends continue, Thomas Piketty sees “potentially terrifying” consequences.If current trends continue, Thomas Piketty sees “potentially terrifying” consequences. Illustration by Michael Gillette.

La publicación de la traducción al inglés del libro de Thomas Piketty, profesor de Economía Política en la Universidad de París, (originalmente escrito en francés hace un año) ha sido un fenómeno en sí. Nunca antes en los últimos treinta años un libro económico había creado tanto interés a los dos lados del Atlántico Norte, llegando incluso a ser un best seller en la lista del New York Times. Escrito de una manera amena, el libro explica y documenta la enorme concentración de la riqueza, es decir de la propiedad de capital, que ha existido durante estos últimos treinta años, alcanzando niveles prácticamente sin precedentes. Con una narrativa fácilmente accesible, explica de forma detallada las características de esta concentración en los países capitalistas más ricos, dando abundante información sobre la evolución de las distintas formas de propiedad, señalando que el nivel de concentración de esta riqueza, así como el nivel de la riqueza, han alcanzado tales dimensiones que garantizan su propia reproducción, pasando de padres a hijos, estableciéndose una nueva oligarquía sostenida por los poderes del Estado que aseguran su continuidad en el escenario económico, político y social de cada país.

Su enorme éxito se debe a varios factores. Uno de ellos es que el nivel de tolerancia popular hacia la existencia de las desigualdades ha alcanzado un nivel de desaprobación elevadísimo. En los países de la Unión Europea, por ejemplo, el porcentaje de la población de sus países miembros que consideran que las desigualdades son demasiado elevadas es un 78%, un porcentaje sorprendentemente casi idéntico al de EEUU (72%). La gente está harta de los súper ricos. Y lo que es peor para los súper ricos es que la gente no cree que la jerarquía social esté basada en la meritocracia. Es decir, la gente no se cree que los súper ricos merezcan ser súper ricos, pues no están donde están debido al mérito (es decir, que se lo ganaron), sino a toda una serie de circunstancias que no tienen nada que ver con su mérito, entre ellas el haber nacido ya súper rico.

No es sorprendente, pues, que, junto a la alabanza casi unánime por parte de autores y creadores de opinión progresista (entre ellos, el Premio Nobel de Economía, Paul Krugman), haya habido ataques furibundos de los portavoces de los súper ricos, como el Wall Street Journal (el instrumento del capital financiero en EEUU), que lo han definido como un “panfleto comunista”. Predeciblemente, algunos gurús neoliberales, con o sin chaqueta llamativa, también han añadido sus críticas con mayor o menor estridencia. Dejo en manos del autor el responder (en caso de que escoja hacerlo) a esas críticas, fáciles de hacer, por el escaso valor argumentativo y poca densidad intelectual que tienen.

Pero el hecho de que sea un libro de un enorme interés (lo aconsejo y también utilizo en mi docencia) no excluye la necesidad de hacerle una crítica, no tanto por lo que dice, sino por lo que no dice el libro. En realidad, lo que no dice limita la comprensión y, por lo tanto, la utilidad del libro. Y voy al grano directamente. El problema del libro es que parece no percibir que no se puede entender el mundo del capital sin entender el mundo del trabajo, ni tampoco como los dos se relacionan entre ellos. Ahí está el punto flaco del libro (Por cierto, hay también otras críticas, más bien de carácter metodológico –como la de la definición del capital-, que han hecho autores como James Galbraith, a las que no voy a hacer referencia. Mi crítica no es metodológica, sino conceptual y empírica).

El crecimiento del capital: ¿qué capital?

Existe un amplio acuerdo acerca de que un elemento muy importante de este crecimiento de la riqueza se debe, en gran parte, al crecimiento de la actividad especulativa del capital financiero. En esta actividad, el dinero genera dinero, sin que haya ninguna actividad productiva de por medio. Cuando una persona juega en un casino, puede hacerse millonaria sin que se produzca nada con aquella actividad. Es el “capitalismo del casino”, que ha alcanzado niveles muy elevados, sustituyendo al capitalismo productivo. En este capitalismo especulativo, la relación del capital con el mundo del trabajo no es directa, sino indirecta. Así, el elevado crecimiento del capital especulativo se genera, en parte, como consecuencia de la escasa rentabilidad del capital productivo, resultado de la escasa demanda causada por la disminución de los salarios. De ahí que el gran crecimiento del capital financiero se deba a la necesidad de endeudarse de las familias, resultado del estancamiento o descenso de los salarios. Por otra parte, la baja rentabilidad del capital productivo es lo que genera el crecimiento de la inversión financiera especulativa.

Donde la relación entre el mundo del capital y el del trabajo es más directa es en el capital productivo. Los beneficios del capital (ya sean los que obtienen los accionistas de las empresas o bien sean sus gerentes y directores) dependen, entre otros factores, de los costes de producción, entre los cuales los salarios juegan un papel importante. Ahí está uno de los silencios del libro de Thomas Piketty. El elevado crecimiento del capital (vía beneficios empresariales) está directamente relacionado con el estancamiento y descenso de los salarios. En realidad, en los últimos treinta años, como porcentaje de la renta nacional, las rentas del capital han ido creciendo, mientras que las rentas del trabajo han ido descendiendo. Y esto no es mera coincidencia. Las primeras han subido a costa de que las segundas han ido descendiendo. Es lo que Karl Marx llamó, con razón, explotación de clase, explotación que existe, aunque usted, lector, no la descubrirá leyendo los mayores medios de información y de persuasión. En realidad, esta explotación ha alcanzado niveles récord, que se han ido acentuando durante la crisis. Durante el periodo 1993-2000 (la época Clinton), el 45% de la riqueza creada en EEUU fue a parar al 1% de la población, un porcentaje que subió durante el periodo 2001-2008 (era Bush) al 65%, alcanzando el 95% desde entonces (era Obama) (ver “The Origins of Inequity” por Jack Rasmus, en CounterPunch 13.05.14).

El conflicto capital-trabajo como elemento central para entender el comportamiento del capital

Thomas Piketty hace un buen trabajo al documentar a dónde va a parar esta riqueza. Una parte va hacia los instrumentos del capital como, por ejemplo, las acciones o hacia instrumentos especulativos como los derivados, y así un largo etcétera. Como Thomas Piketty señala, hoy existe claramente un exceso de capital y, para complicarlo más, este está demasiado concentrado. Ahora bien, otra parte de la riqueza que se está creando va a parar a los salarios y compensaciones a los gerentes del capital, salarios y compensaciones que no tienen ninguna relación con su productividad, pues la mayoría controla los consejos de dirección de las instituciones que dirigen, asignándose retribuciones elevadísimas, incluso cuando las empresas tienen pérdidas. El caso más claro es el de la banca, incluyendo la española. Hemos visto como dirigentes bancarios tenían unas compensaciones obscenamente altas, mientras que su banca estaba en dificultades (Banco Sabadell, Catalunya Caixa, etc.). Los banqueros españoles están, por cierto, entre los mejor pagados del mundo.

Esto es importante, por varias razones. Una de ellas es que estos salarios y compensaciones elevadísimos desdibujan y hacen confusos los datos sobre la situación de los salarios en general, pues son tan altos que, cuando se suman a todos los salarios, elevan el valor promedio de una manera muy marcada. Si se sacan estos salarios de los ejecutivos y gestores de las empresas financieras y productivas, entonces el estancamiento y descenso salarial es incluso más marcado de lo que señalan las estadísticas que toman los promedios de crecimiento salarial.

La silenciada y ocultada explotación

En resumidas cuentas, los beneficios del capital derivan de la actividad financiera de carácter especulativo, una actividad que ha ido creciendo espectacularmente, como resultado, en parte, de la baja rentabilidad de la inversión productiva (en comparación con la actividad especulativa),y también de la desregulación del capital financiero. La otra fuente de beneficios empresariales ha sido la actividad productiva, es decir, la producción de bienes y servicios que se consumen en la sociedad. El crecimiento desorbitado del primero ha sido la mayor causa de la inestabilidad financiera, crecimiento, por cierto, que no tiene ningún objetivo social y que, se mire como se mire, es intrínsecamente negativo.

En cuanto al segundo –el sector de la economía productiva-, el crecimiento de estos beneficios no se ha basado en el crecimiento de las ventas ni en el aumento de los precios, sino en la enorme reducción de los costes de producción, y muy en especial del precio del trabajo, es decir, de los salarios. Hay abundante evidencia que apoya esta lectura del crecimiento de la rentabilidad en el sector productivo, situación que ha alcanzado ahora sus mayores niveles. Es ahí donde el términoexplotación define mejor que cualquier otro lo que está ocurriendo, término que Thomas Piketty ni siquiera toca. Ya indiqué en otro artículo reciente, “La explotación social como principal causa del crecimiento de las desigualdades”, en Público, 01.05.14, que el crecimiento de la productividad ha repercutido en el aumento de los beneficios empresariales a costa de los salarios (según el cálculo de Lawrence Mishel y Kar-Fai Gee, entre 1973 y 2011 la productividad por trabajador en EEUU creció un 80.4%, mientras que el salario por hora promedio solo creció un 4%. Un tanto semejante ocurrió en la Eurozona).

¿Qué debería hacerse?

De este análisis se deriva que las recomendaciones que Thomas Piketty hace en la última parte de su libro son insuficientes. Thomas Piketty cree que la solución al enorme crecimiento de las desigualdades es gravar el capital a nivel internacional, impidiendo esta concentración de capital. El hecho de que él proponga que haya un impuesto mundial sobre el capital ha generado escepticismo acerca de que, con las coordenadas de poder existentes en el mundo, ello sea factible. No me distancio de esta propuesta. Ahora bien, a nivel estatal, sí que creo necesario y factible que las rentas del capital se graven, al menos, al mismo nivel que las rentas del trabajo, una propuesta realizada periódicamente por las izquierdas y raramente ejecutada.

Pero la reducción de las desigualdades necesita no solo la bajada de lo alto, sino también la subida de lo bajo. Es decir, no solo se necesita gravar el capital (y de las rentas superiores, detalle, este último, que Thomas Piketty apenas cita) e incluso el control público de este capital (que Thomas Piketty tampoco cita), mediante la nacionalización o regulación, sino también el incremento de las rentas del trabajo, algo que Thomas Piketty tampoco toca. Estos silencios y su desatención al contexto político que define este conflicto capital-trabajo son puntos débiles del libro, que limitan la comprensión de lo que ocurre.

Y es ahí donde Thomas Piketty es también limitado. Varios autores hemos subrayado que en la base de la crisis actual está el conflicto capital-trabajo, enfatizando que el capital ha estado ganando la lucha de clases diariamente, creando la crisis financiera, económica y social que se conoce como Gran Recesión (Ver mi artículo “Capital-trabajo: el origen de la crisis actual”, Le Monde Diplomatique, Julio 2013). Pues bien, la solución pasa por revertir esta lucha de manera que los que ahora ganan pierdan y los que ahora pierden ganen. Pero es el tema político sobre el cual Thomas Piketty no dice nada, lo cual es sorprendente, pues en su introducción al libro hace una crítica excelente del conocimiento económico enseñado en la academia de EEUU (y yo diría que también en Europa), vacío y desnudo del contexto político y social que lo determina. Los llamados problemas económicos son, en realidad, problemas políticos, y por mucho que se intente silenciar, la lucha de clases continúa siendo, como bien dijo Karl Marx, el motor de la historia. Como esta lucha de clase toma lugar, y a través de que instrumentos, es el mayor reto del análisis de la realidad con el fin de cambiarla. Thomas Piketty ha dado un paso en esta dirección pero sus silencios deberían rellenarse para poder entender, incluso mejor, como esta lucha toma lugar hoy en los dos lados del Atlántico.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Rebecca


Rebecca;
Susurra aquella vieja canción
que me hace sentir una mejor persona
en un mundo de tantas falsedades ...


Demis Russos - Rebecca by Demis Roussos on Grooveshark

martes, 13 de mayo de 2014

Cherry red


                                      



     Cherry Red by Bee Gees on Grooveshark                                  





Cosas de Dios

Presentado por Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero, el programa se emite de lunes a jueves en horario "prime time" a través de Público TV. Información, debate y opinión, con mano izquierda

TEMAS DEL DÍA
A Dios rogando y con la cabeza pensando
INVITADOS
Javier Baeza (Párroco en Entrevías)
Pablo Sánchez León (Investigador Universidad País Vasco)
Mª Ángeles López Romero (Revista 21)
Juan José Picó (Europa Laica)
Juan José Tamayo (Teólogo)
Gonzalo Puente Ojea (Ensayista y Diplomático español retirado)


Video ; 1,37' - ( vale la pena)

http://www.publico.es/publico-tv/program/59/video/187927/enclave-tuerka-jueves-24-de-abril

Mas información sobre el programa:
Qué es La Tuerka


sábado, 10 de mayo de 2014

Guía Piketty - Alfredo Zaiat

De : ECONOMIA › PANORAMA ECONOMICO pagina12

Guía Piketty

 Por Alfredo Zaiat

Thomas Piketty es un economista francés que publicó El capital en el siglo XXI el año pasado, traducido al inglés este año. El libro está provocando conmoción en el mundo de la academia y en el espacio de debate de divulgación económica. Los conceptos centrales de la obra son:
- La concentración de la riqueza aumentó en todos los países desarrollados.
- Se mantiene la tendencia a la no intervención impositiva sobre esas fortunas (una muestra es la resistencia a la Tasa Tobin en Europa).
- Si no hay cambios en esa situación, la economía del siglo XXI se parecerá a las del siglo XIX, cuando las elites económicas heredaban la riqueza en lugar de obtenerla del trabajo. Será una sociedad neovictoriana clasista, dominada por la riqueza no ganada de una elite hereditaria.
- La propuesta de Piketty, que admite “utópica”, para evitar ese retorno a un mundo oligárquico es un esfuerzo coordinado a nivel mundial para aplicar impuestos a esa inmensa masa de riqueza concentrada en pocos. Concluye que si no se toman medidas drásticas, el funcionamiento de la economía estará condicionada por las personas que simplemente posean la riqueza heredada de sus padres.
El argumento principal de El capital en el siglo XXI es que el capitalismo, en su forma neoliberal (de mercado) o intervencionista (Estado de bienestar), conduce a una economía dominada por quienes tienen la suerte de nacer en una posición de riqueza heredada. Si bien realizó el análisis sobre países desarrollados (Estados Unidos, Francia, Alemania, Italia, Canadá, Japón y el Reino Unido), en la Argentina también está teniendo ese reflejo y es interesante observar cómo los hijos de familias de gran fortuna y visibilidad pública comenzaron a reunirse en un grupo de afinidad (revistas de la farándula, deportiva y de negocios los están mostrando).
Piketty explica que de ese modo funcionaba la economía de Europa a principios del siglo pasado, y que la prepotencia de la riqueza heredada sólo fue destruida por la devastación de dos guerras mundiales, con una profunda depresión en ese intervalo. Después de esos traumáticos eventos, se desplegó un período de rápido crecimiento asociado a los estímulos de la posguerra, a la reconstrucción europea y a la recomposición del consumo. En los últimos 30 años, esa dinámica subyacente del poder económico heredado se ha revitalizado y reafirmado.
¿Cuál es la definición de capital de Piketty? Quienes lo acusan de marxista es porque no conocen el concepto marxista de capital, pero los sectores conservadores consideran marxista a cualquiera que estudia o tiene una posición crítica sobre la desigualdad y la concentración de la riqueza. Piketty utiliza una definición amplia al considerar que “el capital” es igual a “la riqueza”. O sea, todo el patrimonio (propiedades, activos en efectivo, inversiones en acciones y bonos) constituye el capital o riqueza. Piketty no sólo señala que la distribución del ingreso (dinero obtenido por las personas que trabajan) es desigual sino que la riqueza (el stock de activos) se reparte en forma mucho más desigual. Esto significa que no sólo la brecha es inmensa en la retribución por el trabajo sino que esa diferencia es abismal en la tenencia de la riqueza global.
El esquema analítico de Piketty es el siguiente: a partir de definir la tasa de retorno sobre el capital (r) y la tasa de crecimiento económico nominal (g), utiliza una larga serie de tiempo de 200 años de datos sobre pobreza, ingresos y riqueza para países desarrollados. Con esa inmensa cantidad de información determina un comportamiento económico sencillo de entender. Calculó que r se ha ubicado en el 5 por ciento promedio, mientras que g ha sido inferior a ese porcentaje en ese extenso lapso. Esto significa que la tasa de crecimiento económico global ha sido menor al incremento de la riqueza de las grandes fortunas. Piketty denomina “ley fundamental” a la fórmula r > g, o sea que los ricos se hacen más ricos en forma permanente. De otro modo, en el capitalismo, si la tasa de retorno de la riqueza privada es superior a la tasa de crecimiento de la economía, la participación de las rentas del capital en el producto neto se incrementará. Piketty afirma que en el largo plazo la desigualdad económica no será solamente por la brecha entre las personas que ganan altos salarios y los que reciben ingresos bajos sino que será entre las personas que heredan grandes fortunas en propiedades y efectivo, y quienes no.
Es un resultado que se ha verificado en estos años de crisis global en las potencias mundiales, según el World Ultra Wealth Report, informe mundial de la ultra riqueza de Wealth-X y el banco suizo UBS: con una caída o estancamiento de las economías centrales que se extiende ya por siete años, desde 2009 hasta 2013 la población ultra rica del mundo incrementó su riqueza (sin ajustar por inflación) un 44,1 por ciento.
En la muy completa reseña publicada en el medio electrónico estadounidense Vox, Matthew Yglesias resume que “cuando r es mayor que g, la piscina de la riqueza de los ricos crece más rápido que el conjunto de los ingresos percibidos por los trabajadores”. Señala que esto no significa necesariamente que los pobres sean más pobres sino que cada vez es más grande la brecha entre las ganancias de las personas que poseen una gran cantidad de propiedades e inversiones financieras y las de las personas que reciben un ingreso de su trabajo para vivir.
Hasta el conservador The Economist en una crítica al libro de Piketty se rindió ante la formidable “base de datos sobre la que se construye el libro, siendo difícil de disputar su llamado a una nueva perspectiva de la era económica moderna, estemos o no de acuerdo con sus recomendaciones de política”. En el artículo “Capital in the Long Run”, publicado en la edición del 9 de enero pasado, The Economist afirma que políticamente no puede sostenerse una concentración de la riqueza creciente, y “aquellos que quieran preservar la economía de mercado tienen que lidiar con esa dinámica en un contexto preocupante con las cifras sobre la desigualdad que presenta Piketty”.
También fue criticado por el economista de la Universidad de Texas en Austin, James K. Galbraith (hijo del célebre economista del siglo pasado, John Kenneth Galbraith), en un artículo publicado en la revista trimestral Dissent “Kapital for the Twenty First Century?”. Dice que el libro de Piketty sobre el capital no es ni sobre el capital en el sentido utilizado por Marx, ni sobre el capital físico como factor de producción en el modelo neoclásico de crecimiento económico. Galbraith concluye que “es un libro principalmente sobre la ‘valoración’ de activos materiales y financieros, la ‘distribución’ de los activos a través del tiempo, y la ‘herencia’ de la riqueza de una generación a otra”.
Más allá de controversias por derecha (The Economist) y por izquierda (James K. Galbraith), el libro tiene el mérito de instalar en el corazón del capitalismo el debate sobre la desigualdad, y no sólo de ingresos sino la que emerge del reparto del stock de riqueza global. Es lo que afirma Paul Krugman en “The Piketty Panic”, publicado en The New York Times, cuando elogia la obra del economista francés porque “es la manera en que echa por tierra el más preciado de los mitos conservadores: que vivimos en una meritocracia en la que las grandes fortunas se ganan y son merecidas”. Menciona que lo realmente sorprendente del debate es que la derecha parece incapaz de organizar ninguna clase de contraataque significativo a la tesis de Piketty.
El capitalismo no está generando una mejor distribución de la riqueza y de los ingresos sino que su concentración es el estado natural del capitalismo más que una excepción, como postula el pensamiento económico convencional con su expresión política en el conservadurismo. Piketty afirma entonces que se está transitando hacia una economía dominada por el “capitalismo patrimonial”, donde la lista Forbes 400 (los más ricos del mundo) estará dominada no por los fundadores de las empresas líderes sino por hijos y nietos de la súper elite de hoy.