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jueves, 5 de febrero de 2015

El país de las naranjas tristes



VIII

Los árboles de naranjas amargas bordean el sendero
cuando la brisa alborota los quietos azahares
ellos perfuman su vestido invisible
y logran que resbale  hacia el  valle
impregnado el faldeo
las naranjas amargas no atraen a los niños
caen de maduras rodando cuesta abajo
luego de un golpe seco de inútil insistencia
a la mismísima  puerta de la madre raíz
cual llamado al corazón
al centro de la tierra
una queja
por vidas repetidas de karma irremediable
cada primavera y todos los  veranos

El otro tiempo es soñar
en ese otro tiempo  otoño-invernal
la savia reconstruye la razón de ser del árbol
baja a la raíz asume las memorias
lentamente sin pensar que en sus ramas
las escarchas y las noches son largas
adentro los caminos son cuestiones del alma
y sube los peldaños con el mismo elemento
y se esfuerza en razones que mas pesan por viejas
y levanta ilusiones  como cataratas verdes
imagina los frutos que son  soles maduros
si el adentro es ahora como un empezar de nuevo
mañana ya se sabe lo amargo es lo perfecto







 Danieladrián

Dibujo: Nylson                                

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