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sábado, 28 de febrero de 2015

La Ira



Si nuestra mente se ve dominada por el enojo, desperdiciaremos la mejor parte del cerebro humano: la sabiduría, la capacidad de discernir y decidir lo que está bien o mal.




Si asumimos una actitud de humildad, crecerán nuestras cualidades.




El enojo, el orgullo y la competencia son nuestros verdaderos enemigos.





La ira nace del temor, y éste de un sentimiento de debilidad o inferioridad. Si usted posee coraje o determinación, tendrá cada vez menos temor y en consecuencia se sentirá menos frustrado y enojado.




La verdadera disciplina no se impone. Sólo puede venir del interior de nosotros mismos.




Se dice que nuestro enemigo es nuestro mejor maestro. Al estar con un maestro, podemos aprender la importancia de la paciencia, el control y la tolerancia, pero no tenemos oportunidad real de practicarla. La verdadera práctica surge al encontrarnos con un enemigo.





No debemos creer demasiado en los elogios. La crítica a veces es muy necesaria.



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